El webinar Mercados privados, tendencias en 2026: ¿una clase de activo estratégico? contó con la participación de Juan Alberto Sánchez, profesor del Máster en Corporate Finance y Banca de Inversión del IEB y socio de V4 Financial Partners, como ponente. Cristina Murgas, experta en comunicación corporativa y financiera, y socia fundadora de Bonsái Consultores, condujo el debate en torno a los principales desafíos y oportunidades que afronta el capital privado en España. Este es su resumen.
Reservados durante mucho tiempo a un grupo reducido de inversores institucionales, los mercados privados, y en particular el capital privado, se han convertido en una clase de activo esencial dentro de las estrategias de inversión. Su amplio alcance, su alto potencial de rentabilidad y su acceso cada vez más democratizado los convierten hoy en una inversión atractiva para los inversores.
En el webinar Mercados privados, tendencias en 2026: ¿una clase de activo estratégico?, Juan Alberto Sánchez, profesor del Máster en Corporate Finance y Banca de Inversión del IEB, con más de 20 años de experiencia en banca corporativa y de inversión (M&A) y, actualmente, socio en V4 Financial Partners, subrayó una idea central: el capital privado en España no solo mantiene su relevancia en un entorno más exigente, sino que refuerza su papel estratégico por su capacidad de adaptación a un ciclo económico y financiero claramente más complejo.
El punto de partida es un contexto macroeconómico menos expansivo
Según el Banco de España, en 2026 se prevé una desaceleración del crecimiento, mayor inflación, moderación de las exportaciones y un entorno de subida de tipos de interés que se extenderá a 2027. Ello será consecuencia del escenario geopolítico actual (incremento del precio de la energía, conflictos regionales y tensiones comerciales), que no paraliza la actividad transaccional, pero sí endurece el análisis: presión sobre márgenes, resiliencia de las cadenas de suministro, exposición internacional y capacidad de trasladar costes al cliente.
En este entorno, el private equity en España ha consolidado una clara preferencia por activos con crecimiento estructural, capacidad de consolidación y resiliencia operativa. En 2025, los sectores con mayor volumen de inversión fueron productos y servicios industriales (22%), TIC/Internet (20%) y otros servicios (15,6%). Ya en 2024 se había observado una pauta similar, con fuerte presencia de tecnologías digitales (26,4%), salud (21,5%) y consumo (15,9%). La lectura es consistente: tecnología, salud, industria especializada y servicios escalables siguen concentrando el interés inversor.
España, mercado atractivo de middle market
Más que una tendencia coyuntural, se trata de una configuración estable del mercado. España ofrece un universo especialmente atractivo por la abundancia de compañías medianas, negocios familiares en procesos de sucesión o profesionalización y sectores fragmentados con claras palancas de consolidación, según la visión de Sánchez.
En 2025 se invirtieron 6.403 millones de euros en 828 operaciones, con un protagonismo destacado del middle market, que alcanzó 3.011 millones en 114 transacciones, un 36% más que en 2024. El capital internacional representó el 63,8 % del volumen total, reforzando el atractivo del país como destino inversor.
Más allá del flujo de operaciones, el mercado español ha entrado en una fase de mayor sofisticación jurídica y financiera. A juicio del experto del IEB, quien además avaló con datos de Cuatrecasas el webinar, “el mecanismo de locked-box, o fórmula de fijación de precio muy habitual en operaciones de compraventa de empresas, se utilizó en torno al 88% de las transacciones de private equity y el uso de seguros de W&I (garantías e indemnizaciones) se aproximó al 40%”.
Capital privado: un mercado más maduro
Esta evolución refleja un mercado más maduro, en el que el foco se desplaza desde el apetito inversor hacia la estructuración del riesgo, la gestión de valoraciones y la certidumbre en el cierre de operaciones. «Casi un tercio de las transacciones incluyó earn-out», un aspecto adicional a resaltar, ya que supone que una parte del precio de compra de una empresa no se paga en el momento de la venta, sino que queda condicionada a resultados futuros.
Los datos de SpainCap muestran que las compañías participadas registran incrementos de ventas y rentabilidad superiores a los de empresas comparables no participadas, reforzando la idea de que el valor se construye activamente. El horizonte de inversión suele situarse entre cuatro y seis años, con extensiones en función del ciclo o del sector.
La realidad del venture capital, private equity y crédito privado
En los últimos diez años, las distintas estrategias dentro del universo de inversión privada —venture capital, private equity y crédito privado— han mostrado comportamientos diferenciados frente a otras clases de activo. El venture capital se caracteriza por una mayor dispersión de retornos y un perfil de riesgo elevado; el crédito privado ha ganado tracción como alternativa de financiación en un entorno de restricción bancaria; y el private equity ha mantenido su papel central como vehículo de transformación empresarial.
Precisamente, los fondos de deuda han cobrado un protagonismo creciente desde 2008. La financiación de operaciones apalancadas ha pasado a complementarse de forma habitual con vehículos de direct lending y deuda privada. Estos fondos se han beneficiado de un entorno de elevada liquidez y de la búsqueda de rentabilidad por parte del inversor institucional.
Su flexibilidad en las estructuras de pago del servicio de la deuda, su mayor agilidad y su potencialmente mayor ratio de apalancamiento que la deuda bancaria los han convertido en una pieza clave del ecosistema.
Retos y oportunidades del capital privado
En España, la financiación alternativa se concentra en tickets de 5 a 10 millones de euros, que representan el 56,7 % del mercado, encajando con la estructura pyme y mid-cap del tejido empresarial.
El mercado sigue disponiendo de abundante capital, pero con criterios de asignación más estrictos. El foco se ha desplazado hacia la calidad del flujo de caja, la visibilidad del plan de negocio, la solidez del management y la capacidad de ejecución.
Este endurecimiento ha impulsado dinámicas adicionales como la diversificación hacia infraestructuras y deuda, la creciente relevancia de continuation funds —vehículos que permiten dar liquidez a LPs en fondos cercanos a su vencimiento manteniendo activos con potencial— y la mayor apertura del sector a inversores minoristas, apoyada por cambios regulatorios como la Ley 18/2022, que reduce la inversión mínima a 10.000 euros.
Inversión privada consolida su papel
De cara a 2026, el reto no es la falta de capital, sino su asignación eficiente. Persisten oportunidades en consolidación sectorial, transición energética, servicios B2B, salud, tecnología e industria especializada. En este contexto, la inversión alternativa consolida su papel no solo como fuente de financiación, sino como agente de transformación empresarial, con un peso creciente en la configuración del tejido productivo español.
La creación de valor se ha convertido en el eje diferencial del modelo. Ya no depende únicamente del apalancamiento financiero o de la expansión de múltiplos, sino de palancas operativas: crecimiento orgánico, adquisiciones, internacionalización, digitalización, optimización de márgenes y mejora del equipo directivo.
«El mercado cada vez exige más: una mejor equity story, una mayor preparación del vendedor, más trabajo sobre el management y una mejor estructuración de la financiación. En ese contexto, el capital privado sigue siendo estratégico, pero lo es por su capacidad de transformar compañías, no simplemente por aportar dinero», expuso.
En este contexto, Sánchez culminó el webinar destacando que el gestor no se limita a asignar recursos, sino que interviene en la estrategia, el gobierno corporativo, la profesionalización del management y la ejecución del plan de negocio.



























