Nuestro cerebro actúa de forma eficiente en base a experiencias pasadas, con los recursos a su alcance y tratando de ahorrar energía pero, en determinados momentos, coge atajos por caminos equivocados, de ahí la importancia de las finanzas conductuales y el análisis de sus sesgos para evitar la toma de decisiones erróneas en materia de inversión. Seguir leyendo


































