La entrada en vigor del reglamento europeo de criptoactivos (MiCA) obliga al sector a ponerse al día. EFPA España responde con una microcredencial específica y dos certificaciones en camino. El momento de formarse es ahora. Un lanzamiento que avanzó el número 24 de Asesores Financieros EFPA.
Hay una pregunta que cada vez más clientes hacen a su asesor financiero. No tiene que ver con la renta fija ni con los fondos de inversión. Tiene que ver con bitcoins, tokens, con eso que llamamos “activos digitales” y que ha saltado a ‘la calle’, atravesando cada día más conversaciones y espacios. La pregunta, en sus distintas versiones, viene a ser siempre la misma: ¿qué sabes de esto? Como comparten desde EFPA España, hasta ahora la respuesta del sector había sido heterogénea, “tanto en conocimientos como en la forma de abordar esos productos”. Y los asesores han ido adaptándose como han podido. Algunos asesores han derivado la conversación. Otros se han empapado de la información disponible en internet. Por eso, MiCA es una demanda y una necesidad. Pero también una oportunidad.
Qué es MiCA y por qué importa ahora
El Reglamento de Mercados de Criptoactivos de la Unión Europea -conocido por sus siglas en inglés, MiCA- representa el primer marco regulatorio integral para activos digitales en el ámbito europeo. Una norma que afecta directamente a cómo los profesionales financieros pueden -y deben- relacionarse con estos productos y servicios. En concreto, y resumiendo, MiCA establece reglas sobre transparencia, protección al inversor, comunicaciones comerciales y obligaciones de información. Crea categorías de activos digitales con tratamientos diferenciados y regula a los proveedores de servicios sobre criptoactivos. En con secuencia, obliga a quienes informan o asesoran sobre estos productos a conocer ese marco con suficiente profundidad.
La novedad ya no es la existencia de los criptoactivos. La novedad es que ahora las reglas del juego están más definidas. Y quien trabaja con clientes en este ámbito financiero necesita entender esas reglas. Un guante que, alineado con sus objetivos fundacionales, recoge EFPA España. “Detectamos que el mercado necesitaba una formación rigurosa, práctica y alineada con el nuevo marco regulatorio europeo, y ahora español”, explican Verónica Martín y Martí Pachamé, del Comité de Acreditación y Certificación de EFPA España.
Microcredencial MiCA en 10 horas
Esa necesidad ha dado lugar a una respuesta concreta: una microcredencial MiCA de 10 horas diseñada para proporcionar a los detentores de certificaciones de EFPA España una base común de conocimiento sobre activos digitales y sobre el entorno normativo que los y que facilita su uso como formación continua. Cubre la necesidad universal para cualquier asesor.
“MiCA obliga a elevar el nivel de conocimiento y preparación del asesor financiero, especialmente en un ámbito donde históricamente ha existido mucha desinformación”, introduce Martín. Pero el proyecto no se queda ahí. Paralelamente, se están desarrollando dos certificaciones de mayor alcance: EFPA Crypto Practitioner Certification, orientada a profesionales que informan sobre criptoactivos, y EFPA Crypto Advisor Certification, dirigida a quienes informan o asesoran, respectivamente, en este ámbito. Todo ello siguiendo las directrices de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), aplicadas en España por la CNMV, y bajo los estándares de calidad que caracterizan a EFPA España.
Cómo se ha diseñado la formación
El primer reto, como trasladan, fue no perderse en el propio reglamento. MiCA es amplio, técnico y, en algunos puntos, muy jurídico. “Pero un asesor financiero no necesita convertirse en jurista. Necesita entender qué cambia en su relación con el cliente: qué puede explicar, qué riesgos debe destacar, qué mensajes debe evitar y cuándo una cuestión requiere un nivel de especialización mayor”, explican. “No queríamos una formación jurídica demasiado compleja, ni tampoco una introducción genérica a blockchain. Nos preocupaba mucho el equilibrio. Si simplificas demasiado, corres el riesgo de banalizar MiCA y no cumplir sus requisitos. Pero si entras en un nivel excesivamente técnico, dejará de ser útil para el profesional que necesita herramientas prácticas para su día a día”, advierte Pachamé.
Por eso, el diseño se ha planteado de forma progresiva: primero una microcredencial que permite adquirir una base común y, a partir de ahí, certificaciones más especializadas para quienes vayan a informar o asesorar con mayor profundidad en este ámbito, de acuerdo con los requisitos que marca ESMA.
“El proceso ha partido de una idea muy clara: MiCA no podía trasladarse al asesor financiero como si fuera simplemente un reglamento que hay que leer y memorizar. Había que convertirlo en algo útil”, insiste. En algo que ayudara al profesional a entender qué cambia, qué debe saber y cómo debe actuar cuando un cliente le pregunta por criptoactivos. Desde EFPA, el trabajo de diseño ha consistido en identificar los bloques del reglamento que real mente impactan en la actividad del asesor: tipos de criptoactivos, riesgos asociados, obligaciones de información, protección del inversor, comunicaciones comerciales y papel de los proveedores de servicios. A partir de ahí, el reto fue ordenar esos contenidos con sentido formativo: progresivos, comprensibles, aplicables.
MiCA: cambiar el tono, cambiar el fondo
Cuando preguntamos por los retos de traducir un reglamento complejo como MiCA, Martín destaca que hay un aspecto de la propuesta formativa que merece atención especial, porque va más allá de los contenidos técnicos o regulatorios. Durante años, el ecosistema de los criptoactivos ha estado ‘contami nado’ por un discurso muy particular lleno de conceptos como oportunidad, rentabilidad rápida, innovación inevitable, disrupción, etc. Un lenguaje que, en muchos casos, ha alimentado expectativas poco realistas y ha contribuido a la desinformación de los inversores.
“MiCA obliga a hablar de otra manera. Con más claridad. Con más prudencia. Con más responsabilidad. Y esa idea está explícitamente pre sente en el diseño del programa formativo de EFPA España”, comparte Martín. “Nuestro objetivo no es generar “expertos en trading”, sino profesionales capaces de informar y asesorar con rigor, ética y conocimiento normativo”, añade. Este matiz importa. Un asesor bien formado en este ámbito no solo sabe más. También sabe cuándo debe frenar una conversación que va en una dirección inadecuada.
Por supuesto, además, el programa se ha construido tomando como referencia el marco regulatorio europeo y los criterios publicados por los supervisores, especialmente en relación con los conocimientos y competencias que deben tener los profesionales que informan o asesoran sobre cripto activos. No se trata de reproducir sin más el contenido de MiCA, sino de traducirlo a competencias concretas. “Esa ha sido una de las claves del trabajo. Hemos intentado que el resultado no sea una formación abstracta, sino un itinerario que ayude al profesional a saber qué debe entender, qué debe explicar y qué límites debe respetar. En este ámbito, la precisión importa mucho. Y la formación tiene que ayudar precisamente a eso: a que el asesor se mueva con criterio, no con intuiciones”, concluyen.



























