La gestión de carteras vive una transformación silenciosa: ya no basta con dividir entre renta fija y renta variable. La creatividad y el posicionamiento activo dentro de cada segmento marcan la diferencia. Por eso, estrategias que gestionan la estructura de capital —híbridos, CoCos o high yield con colateral— emergen como vías para añadir rentabilidad y diversificar el riesgo a largo plazo. En el webinar organizado por EFPA España Cómo arbitrar la estructura de capital en renta fija más allá de los índices, Gonzalo Ramón Borja-Álvarez de Toledo, Country Manager de Swisscanto Asset Management International, explica por qué en renta fija puede haber oportunidades más allá de seguir los índices tradicionales. Este es un resumen con las principales claves de su intervención.
La visión más tradicional de la gestión de carteras aplica una división simplista entre exposición a renta variable y renta fija, ajustada en función de la aversión al riesgo y la edad. Sin embargo, como sin duda conoce bien en su labor como asesor, esa distinción no es más que una guía inicial al trabajar con un cliente, ya que los ingredientes que se incorporen a cada parte del “pastel” tienen un impacto significativo en el perfil rentabilidad/riesgo.
Qué exige la renta fija
Por esta razón, es muy poco probable que presente una cartera en la que hable a un cliente en términos generales sobre renta variable. Recomendará posicionamiento en mercados emergentes, en EE. UU./Europa, o quizá optará por productos growth/value/temáticos… y los irá ajustando con el tiempo para mantener una cartera dinámica, con capacidad de adaptación y con el objetivo de batir al mercado a largo plazo.
La renta fija exige un enfoque de posicionamiento idéntico con el fin de mejorar la rentabilidad y reducir su sensibilidad a la elevada correlación entre la deuda pública y los tipos de interés, debido a su menor duración. Y esta necesidad resulta especialmente evidente en momentos como el actual.
Con rendimientos reducidos en la deuda pública, el precio del dinero en pausa tanto en Estados Unidos como en la Eurozona, e inflaciones en niveles del 2–3%, emerge para los inversores un entorno de tipos de interés reales negativos. Ello pone claramente de manifiesto la necesidad de ser creativos y de aprovechar la rentabilidad adicional que pueden ofrecer soluciones innovadoras en renta fija, insistiendo al mismo tiempo en la importancia de contar con un historial probado a lo largo del tiempo.
En Swisscanto Asset Management International vemos una oportunidad significativa en gestionar de forma activa la estructura de capital a lo largo de los distintos segmentos de la deuda corporativa, manteniendo el control del riesgo. Es decir, desplazándonos desde activos con una estructura híbrida deuda/capital hacia emisiones high yield respaldadas por un activo específico, limitando de forma muy significativa el riesgo al tiempo que se captura una prima adicional de rentabilidad basada en la experiencia.
El auge de los híbridos en renta fija
El mercado de valores híbridos corporativos se encuentra en expansión y permite invertir en emisiones de campeones nacionales, con la ventaja de obtener cupones muy superiores a los de la deuda senior gracias a su componente de capital. Esta característica implica, por ejemplo, que ante determinados eventos —como pérdidas acumuladas significativas— el emisor tenga el derecho a suspender el pago de cupones, del mismo modo que puede suspender el pago de dividendos.
Con un mercado valorado en 252.000 millones de euros, de acuerdo con datos de ICE (GNEC y HNEX), los híbridos corporativos están llamados a seguir creciendo en los próximos años, ya que se encuentran en plena expansión en Estados Unidos, donde un cambio normativo ha acelerado las colocaciones en el mercado primario, y ya ofrecen exposición a numerosos sectores, como utilities o energía.
En el caso de las entidades financieras, los “hermanos siameses” de estos híbridos son los CoCos. Estos bonos, cuya estructura viene definida por requerimientos regulatorios, ofrecen acceso a colocaciones de los principales bancos y aseguradoras del mundo, a menudo con cupones notablemente superiores a los de la deuda senior —con una rentabilidad de al menos el 5,5% al cierre de 2025— en un sector cuya calidad fundamental se ha reforzado en los últimos años.
Se trata de un mercado que ha demostrado resiliencia ante el impacto de las pocas crisis vividas —como las de Banco Popular o Credit Suisse— y que, además, aporta el valor adicional de diversificación que puede ofrecer un fondo especializado bien gestionado, con exposición a entre 100 y 120 emisores.
¿High yield o high yield con colateral?
Otra alternativa altamente atractiva es el high yield, que continúa ofreciendo una prima de rentabilidad interesante, aunque los spreads se hayan estrechado en el último año debido al buen comportamiento registrado. En comparación con los mínimos de 2007, todavía existiría un recorrido de en torno a 100 puntos básicos.
Para minimizar el riesgo, una posible opción es obtener exposición a través de la modalidad covered, que preserva gran parte de la ventaja en rentabilidad al tiempo que aporta una seguridad adicional, ya que cada emisión está respaldada por un activo que actúa como colateral y que habitualmente supera el valor total de la colocación.
Este tipo de bono está ganando terreno rápidamente en el mercado y ya representa dos tercios de las nuevas colocaciones de high yield en primario, al tiempo que ofrece el potencial de contribuir a desvincular las carteras de deuda de los movimientos de los tipos de interés, gracias a su baja duración.




























