El acceso a los activos alternativos ya no es patrimonio exclusivo de grandes patrimonios: su democratización está transformando la forma de construir carteras. Pero, como advierte el Alejandra Muguiro, Alejandra Muguiro, directora de inversiones en Crescenta, incorporar private equity exige algo más que interés: requiere criterio, selección y educación financiera.
Como explica en esta entrevista, este tipo de inversión puede aportar diversificación real, retornos superiores y resiliencia en momentos de volatilidad, siempre que el asesor evalúe bien sus riesgos, su iliquidez y la calidad del gestor. Es una de las ideas sobre las que podrá profundizar el próximo lunes 9 de marzo en la Jornada de Asesoramiento Financiero
El acceso a activos alternativos se está democratizando. ¿Qué debe tener en cuenta el asesor antes de optar por el private equity en sus carteras?
El private equity aporta tres elementos clave a una cartera: diversificación, potencial de altos retornos y mitigación del riesgo:
- Diversificación: El PE presenta correlaciones bajas con los activos tradicionales (renta variable, renta fija…), lo que lo convierte en un diversificador potente en una cartera de inversión. Además, ofrece acceso a un universo mucho más amplio de oportunidades: sectores, subsectores, geografías y tamaños empresariales que no están representados en los mercados públicos.
- Potencial de retornos superiores: Históricamente (en los últimos 20 años), los rendimientos anualizados del PE han superado a los mercados públicos en torno a 500 puntos básicos. Esto se debe a la capacidad de los gestores para crear valor operativo, acceder a oportunidades exclusivas y capturar crecimiento antes de que las compañías salgan a bolsa.
- Mitigación de riesgo: En general, los mercados privados suavizan la volatilidad de las carteras porque sus valoraciones no se ajustan diariamente al sentimiento del mercado. En periodos de crisis esta diferencia se acentúa: por ejemplo, durante la crisis financiera de 2008, una cartera tradicional 60/40 cayó entre un 13-20%, mientras que una cartera diversificada de mercados privados mostró un rendimiento positivo del +7,3%. Esta resiliencia aporta estabilidad en momentos donde más falta hace.
- Aspectos importantes que el asesor debe evaluar:
- Iliquidez y horizonte temporal: El PE es capital paciente y por tanto requiere compromisos de largo plazo (8–12 años).
- Selección del gestor: La dispersión entre gestores top quartile y bottom quartile es significativa; por tanto, elegir bien entre los gestores es crítico.
- Diversificación: Es fundamental diversificar la exposición a PE por añada (vintage), sector, geografía, y tamaño / especialización del gestor. Esta diversificación reduce el riesgo de ciclo, evita concentraciones excesivas y mejora la consistencia de retornos a largo plazo.
- Estructura del vehículo: Fondos tradicionales, evergreen, semiliquid, feeders… cada uno con implicaciones distintas.
- Educación del cliente: Explicar capital calls, J-curve, reporting y expectativas de liquidez.
¿Qué papel deberían jugar los mercados privados en la diversificación para un inversor medio?
Los mercados privados deberían ser un pilar relevante en la construcción de carteras, incluso para un inversor medio, porque aportan acceso a una parte esencial de la economía, mejoran la diversificación y permiten capturar fuentes de retorno que no están disponibles en los mercados públicos.
- Diversificación como motivo principal: Según encuestas de Preqin, la diversificación es el motivo número uno por el que los inversores incorporan PE en sus carteras. Su baja correlación con activos tradicionales lo convierte en un complemento natural a renta variable, renta fija y activos monetarios.
- Acceso a la mayor parte de la economía: Más del 95% de las compañías globales son privadas. No invertir en mercados privados implica no tener exposición a una parte enorme de la economía.
- Mucho valor se crea antes de salir a bolsa: Las empresas llegan a los mercados públicos más tarde y más maduras que hace 20 años. Gran parte del crecimiento —y por tanto del retorno— ocurre en la etapa privada. Invertir en PE permite capturar ese valor.
- Exposición a empresas más pequeñas y dinámicas: En EE. UU., la mediana de ingresos de las empresas del S&P 500 supera ampliamente los 6.000 millones de dólares. El PE permite acceder a empresas más pequeñas y medianas, donde hay más capacidad de crear valor operativo y por tanto “alpha”.
- Diversificación dentro de cada sector: Incluso dentro de sectores como tecnología o salud, los subsectores privados son muy distintos a los que dominan los índices públicos. Esto amplía la diversificación temática y reduce la concentración.
- Peso potencial en una cartera: Los inversores más sofisticados ya asignan entre 30% y 50% a mercados privados. Según Family Office Investment Insights 2023 de Goldman Sachs, deberían representar alrededor del 45% de una cartera diversificada a largo plazo. Sin embargo, cada inversor debe evaluar su perfil y situación y realizar una asignación acorde con ellos.
¿Qué mensaje principal te gustaría poner en valor con los asistentes a la jornada?
Los mercados privados son un activo esencial en cualquier cartera. Dan acceso directo a la economía real y a una etapa del ciclo empresarial donde se genera gran parte del valor. Democratizar este acceso permite construir carteras más sólidas, diversificadas y con mayor potencial de retorno. La verdadera diversificación surge al incorporar fuentes de retorno que se comportan de forma distinta y aportan resiliencia en momentos de volatilidad. Los mercados privados abren oportunidades que no existen en los mercados públicos y, por ello, se han convertido en un pilar fundamental de las carteras actuales.































