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El gran relevo generacional: la frontera silenciosa del asesoramiento financiero certificado

La riqueza personal mundial creció un 10,8% en 2025, el ritmo más rápido de los últimos años. La pregunta que de verdad importa para nuestra profesión es quién va a acompañar, con criterio y con ética, a quienes la hereden. El asesoramiento financiero se enfrenta a un gran reto: la continuidad de ese legado.

El Global Wealth Report 2026 de UBS, publicado recientemente, deja un titular destacado: la riqueza personal mundial creció un 10,8% en 2025, el ritmo más rápido de los últimos años, y se sumó casi un millón de nuevos millonarios en dólares al planeta. Pero para quienes nos dedicamos al asesoramiento financiero, el dato que de verdad debería ocupar la agenda no es cuánto ha crecido el patrimonio mundial, sino qué va a pasar con él en la próxima década. El propio economista jefe de UBS, Paul Donovan, lo señala sin rodeos entre las pocas tendencias verdaderamente estructurales -y no coyunturales- del informe: el “Great Wealth Transfer”, el gran relevo generacional, sigue redefiniendo cómo se asigna la riqueza en el mundo, junto al peso creciente del patrimonio femenino.

No es un fenómeno anglosajón ni una curiosidad estadística. Es, sencillamente, el mayor movimiento de activos entre generaciones de la historia, y España no es una excepción.

España: mucha riqueza, poca “riqueza financiera”

Los datos del informe sitúan a España en una posición peculiar dentro de Europa occidental. Con una riqueza media de 306.412 dólares por adulto y más de 1,07 millones de millonarios en dólares -32.707 nuevos solo en 2025, un 3,1% más que el año anterior-, España consolida una clase patrimonial amplia y en expansión. Pero solo el 31,4% de esa riqueza es financiera -acciones, fondos, depósitos-, uno de los porcentajes más bajos de toda la muestra de UBS. El resto, más de dos tercios, está en vivienda, negocio familiar y otros activos no financieros.

Esa combinación -mucho patrimonio, poco líquido, mucho ladrillo y empresa familiar- es exactamente el perfil más difícil de transmitir bien. No se hereda con una simple orden de traspaso: se hereda con procesos sucesorios, fiscalidad autonómica dispar, negocios que necesitan un relevo operativo y, con frecuencia, herederos que no comparten ni el criterio ni la vinculación con el asesor de sus padres.

El asesor que no conoce al heredero no tiene futuro

Aquí conviene traer a la conversación un dato que circula estos días en el sector y que recoge también El Asesor Financiero: hasta un 80% de los herederos cambia de asesor financiero tras recibir el patrimonio familiar, y en más del 65% de los casos ese asesor nunca llegó a reunirse con ellos antes del fallecimiento o la incapacidad del titular. No hablamos de una fuga por mal servicio o rentabilidad insuficiente, sino de una desconexión de vínculo: el heredero no conoce a quien gestiona lo que ahora es su patrimonio, y busca a alguien que hable su idioma -tecnológico, generacional, de valores- antes que a alguien que conociera bien a sus padres.

Ese dato debería inquietarnos como profesión, no solo como negocio. La banca privada lleva tiempo hablando de esto en términos de “activos bajo gestión en riesgo”. Desde EFPA España creemos que el enfoque correcto es otro: lo que está en juego no es una comisión, sino que miles de familias lleguen al momento más vulnerable de su vida financiera -una herencia, casi siempre ligada a un duelo- sin el acompañamiento experto, ético y cualificado que necesitan, y acaben en manos de quien primero les hable por una pantalla.

Asesoramiento: de custodios de cartera a arquitectos de la continuidad familiar

El marco que propone el sector para abordar esto -mapeo temprano de la siguiente generación, protocolos familiares, “cuentas de aprendizaje” para los herederos, planificación fiscal de la sucesión (reducciones en el ISD, la “plusvalía del muerto” del artículo 33.3.b de la Ley del IRPF)- es acertado, pero exige mucho más que una plantilla comercial. Exige un asesor que entienda de fiscalidad sucesoria, de gobernanza familiar y de comunicación intergeneracional, y que actúe con el mismo rigor ético ante el patrimonio de un heredero de 30 años que ante el del fundador de 70.

Es exactamente el perfil que persigue la certificación EFPA: formación continua obligatoria, un código ético exigente y una visión del asesoramiento que va más allá de la rentabilidad ajustada al riesgo para abarcar la salud financiera integral de la familia. Frente a un heredero que puede resolver una transferencia con una aplicación en cinco minutos, la ventaja competitiva de un asesor certificado no es la tecnología -esa la tiene cualquiera-, es el criterio.

Asesoramiento, una prioridad

En EFPA España venimos incorporando la transmisión de patrimonio intergeneracional como uno de los ejes de nuestra agenda de comunicación y formación para los próximos meses, en línea con lo que también está impulsando EFPA Europa a nivel continental. El Global Wealth Report 2026 confirma que no es un tema de nicho para family offices: es una transformación estructural que va a poner a prueba, en la próxima década, a toda una generación de asesores financieros en España.

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