El Euríbor (Euro Interbank Offered Rate) es uno de los índices de referencia más utilizados en Europa para determinar los intereses de productos financieros, como préstamos hipotecarios o derivados financieros. Se define como el tipo de interés medio al que las entidades de crédito europeas obtienen financiación en el mercado monetario mayorista del euro mediante operaciones no garantizadas. Se publica cada día hábil como referencia del coste del crédito en el mercado interbancario.
Desde su creación, el Euríbor ha desempeñado un papel central en el funcionamiento de los mercados financieros europeos. Su evolución refleja las condiciones de liquidez y confianza entre bancos, y tiene un impacto directo en millones de consumidores que tienen préstamos referenciados a este índice. Por ello, su integridad, transparencia y fiabilidad son aspectos fundamentales para la estabilidad financiera y la protección de los inversores y prestatarios.
En ese contexto, y con el objetivo de evaluar el cálculo, la interacción con los mercados e implicaciones para los diferentes participantes del sistema financiero, la CNMV ha publicado el estudio “Tres décadas el Euríbor: viabilidad y perspectivas de evolución”, elaborado por la responsable del área de Índices de Referencia de la CNMV, María José Gómez Yubero, el director del departamento legal de mercados globales de BBVA, Ignacio Ollero García-Agulló, y el exmiembro del área de la CNMV de índices de referencia, Miguel Palomero Aguilar.
Este estudio analiza como cuestión central si la existencia del Euríbor como índice de referencia prospectivo continúa siendo necesaria y sostenible en el sistema financiero europeo, tras los recientes casos de manipulación. Se echa en falta un análisis comparativo entre el Euríbor y el IRPH, índice de referencia de más de un millón de préstamos hipotecarios en España, con una litigación en masa sobre su falta de adecuación y transparencia.
Manipulación del índice de referencia: riesgos y sanciones
El informe defiende la continuidad y utilidad del Euríbor como índice de referencia clave en los mercados financieros europeos, aunque no esté exento de retos estructurales y necesidades de mejora metodológica y de gobernanza. Según los autores, la forma en que se construye y publica el índice, basado en datos de interbancarios y en paneles de entidades, debe evolucionar para fortalecer su representatividad y fiabilidad, especialmente frente a entornos de mercado más estrechos o cambios en la operativa bancaria.
Las limitaciones de los índices interbancarios basados en contribuciones declarativas se hicieron especialmente visibles durante la crisis financiera iniciada en 2007. En aquel contexto se evidenciaron debilidades de los benchmarks basados en estimaciones de las propias entidades panelistas, que podían verse influidas por incentivos derivados de posiciones en mercados de derivados o por consideraciones reputacionales.
Patrones anómalos detectados
Diversos análisis empíricos detectaron patrones anómalos en algunas contribuciones bancarias, como niveles inusualmente uniformes de tipos o escasa correlación con indicadores de riesgo. Sin embargo, estas evidencias no permitían demostrar por sí solas una manipulación sostenida del nivel agregado del índice, lo que pone de relieve la dificultad de distinguir entre comportamientos estratégicos individuales, fallos del diseño de benchmark o colusión explícita.
En 2011, a través de las investigaciones de la Unión Europea, se confirmaron las actuaciones de manipulación. En 2013 varias entidades financieras fueron sancionadas por prácticas colusorias relacionadas con la manipulación del Euríbor y Libor entre los años 2005 y 2010, dando lugar a la litigación conocida como “Cártel de Euríbor”. Paralelamente, en Estados Unidos, la Commodity Futures Trading Commission impuso sanciones por manipulación y falseamiento de contribuciones a estos índices. De este modo se evidencia que la manipulación o comunicación intencionalmente falsa de tasas de referencia no solo constituye una infracción del derecho de la competencia, sino también una violación grave de las normas de integridad de mercado.
Sanciones que cuestionaban al Euríbor
Estas sanciones generaron un debate jurídico y reclamaciones de daños, especialmente en contratos referenciados al Euríbor, poniendo de relieve las dificultades para trasladar automáticamente la ilicitud declarada en el mercado de derivados a otros ámbitos contractuales. Tras estos escándalos, en la Unión Europea, el Reglamento sobre abuso de mercado de 2014, incorporó una prohibición expresa de manipulación de los índices de referencia, reforzando las facultades de investigación y sanción de las autoridades supervisoras.
A su vez, en 2016 se aprueba un reglamento específico que desarrolla y dota de carácter vinculante a los Principios de IOSCO sobre índices de referencia financieros de 2013, con el objetivo de garantizar la exactitud, integridad y fiabilidad de los índices de referencia.
Según los autores, la experiencia demuestra que los índices de referencia financieros requieren reformas estructurales en su gobernanza y metodología, así como una supervisión y regulación reforzadas para preservar la confianza y la estabilidad financiera.
Reflexiones finales acerca del Euríbor
El estudio concluye y defiende que el Euríbor continúa siendo necesario en el ecosistema financiero europeo, pero su continuidad futura no debe tenerse por garantizada de forma automática. A diferencia de los tipos libres de riesgo, se trata de un índice prospectivo que incorpora el riesgo de crédito bancario, lo que lo convierte en una referencia especialmente útil para determinados productos financieros, en particular para el crédito minorista y los contratos con plazos largos como las hipotecas.
No obstante, su continuidad futura no debe darse por garantizada de forma automática. El estudio identifica diversos retos estructurales, entre los que destacan la reducción del volumen de transacciones en el mercado interbancario sin garantía, el coste de participación en el panel de entidades contribuidoras y la necesidad de mejorar la representatividad de los datos utilizados para el cálculo del índice.
Entre las posibles líneas de evolución planteadas por los autores destaca la posibilidad de utilizar de forma más directa los datos de transacciones reportados al Banco Central Europeo a través del sistema Money Market Statistical Reporting (MMSR), lo que permitiría reforzar la base empírica del índice y mejorar su representatividad.
En definitiva, el debate sobre el futuro del Euríbor refleja un desafío más amplio para los mercados financieros, cómo preservar índices de referencia fiables y representativos en un entorno en el que los mercados monetarios han cambiado significativamente desde la crisis financiera global.



























