La adopción de inteligencia artificial (IA) continúa creciendo en el tejido empresarial español y mundial, pero los consumidores siguen reclamando supervisión humana cuando se trata de decisiones financieras relevantes.
Según el I Barómetro Qaracter 2025, el 60% de los clientes españoles no contrataría un producto bancario sin participación de una persona, mientras que el 85% prefiere interactuar con un agente humano cuando surge un problema.
En España, el 21,1% de las empresas de diez o más empleados ya utiliza tecnologías de inteligencia artificial, según la última Encuesta sobre el uso de TIC y comercio electrónico del Instituto Nacional de Estadística (INE). A nivel internacional, el uso de la IA también se ha generalizado. El 88% de las organizaciones emplea inteligencia artificial en al menos una función empresarial y el 62% ya está experimentando o desplegando agentes de IA capaces de ejecutar tareas de forma autónoma, de acuerdo con el informe The State of AI in 2025 de McKinsey.
De asistentes a agentes autónomos, con supervisión
La evolución tecnológica está llevando a las empresas más allá de los chatbots y copilotos conversacionales a través de agentes de IA, sistemas capaces de interpretar objetivos, consultar bases de datos corporativas y ejecutar acciones dentro de determinados límites operativos. Sin embargo, desde la consultora Qaracter advierten de que el éxito de esta tecnología no depende únicamente de aumentar su autonomía, sino de establecer mecanismos de control y supervisión adecuados.
El estudio, realizado a partir de 1.005 entrevistas a clientes de banca y seguros en España, refleja una percepción ambivalente de la tecnología. Por un lado, el 81% de los encuestados cree que la inteligencia artificial puede mejorar la gestión financiera. Por otro, la mayoría sigue considerando imprescindible la intervención humana en los momentos críticos.


























