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Transición energética: cómo aprovechar las oportunidades de inversión que ofrece

Transición

La actualidad mundial está marcada por una transformación energética de gran envergadura, impulsada por la urgencia de mitigar el cambio climático, controlar los precios de los combustibles fósiles y garantizar la seguridad energética. Esta transición hacia fuentes de energía limpia y renovable no solo es una respuesta crítica a los desafíos ambientales, sino que también presenta vastas oportunidades de inversión a lo largo de toda la cadena de valor de la energía. Es el punto de partida de uno de los webinars organizados por EFPA España en el último trimestre, a cargo de Bárbara Echazarra, Robeco Client Relationship Manager, que a continuación resume para Asesores Financieros EFPA.

La inversión global necesaria para lograr emisiones netas cero en 2050 es asombrosa, ascendiendo a 5 billones de dólares anuales. Esta financiación se destina a tecnologías innovadoras, elementos facilitadores y mejoras en la infraestructura. La transición energética no solo es esencial para el futuro del planeta, sino que también representa una oportunidad económica sin precedentes.

Era de las energías renovables: un futuro sostenible

La esencia de esta transformación radica en el ascenso imparable de las energías renovables, destinadas a superar a los métodos tradicionales de generación de energía. Se proyecta que, para 2025, las energías renovables se conviertan en la principal fuente de electricidad en el mundo. Un cambio significativo se avecina en la producción mundial de energía: se espera que el porcentaje de electricidad generada por fuentes eólicas y solares aumente del 9 % en 2020 al 40 % en 2030, y posiblemente alcance el 70 % en 2050.

Los avances tecnológicos en energías eólicas y solares han dado lugar a sistemas más grandes y eficientes. Por ejemplo, el aerogenerador más grande del mundo puede abastecer de energía a 20.000 hogares europeos. Estas fuentes de energía no solo son más rentables, sino que también emiten considerablemente menos gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles. La eficiencia y la rentabilidad de estas tecnologías son notables: los periodos de amortización del carbono emitido durante la fabricación son bajos, menos de dos años para turbinas eólicas y solo dos meses para paneles solares.

Además de las energías solar y eólica, el hidrógeno verde se perfila como una parte integral de las iniciativas globales de descarbonización. Este elemento es especialmente útil en sectores difíciles de electrificar y en aquellos que generan grandes cantidades de emisiones de carbono. También se espera que el hidrógeno verde desempeñe un papel crucial en el almacenamiento de energía a largo plazo.

Eficiencia energética y tecnologías facilitadoras: impulsores clave

La eficiencia energética, respaldada por avances tecnológicos, es fundamental para reducir el impacto ambiental en sectores con altas emisiones. Las soluciones electrificadas, como vehículos eléctricos y bombas de calor, son mucho más eficientes energéticamente y pueden alimentarse con energías renovables. La inversión en tecnologías y prácticas más eficientes no solo impulsa el crecimiento económico, sino que también alivia la presión sobre los recursos del planeta.

La electrificación de la economía, en particular la transición a vehículos eléctricos, genera una demanda significativa de semiconductores, especialmente de “semiconductores de potencia”. Se proyecta que la venta de vehículos eléctricos alcance los 45 millones en 2030, lo que no solo reducirá las emisiones del sector del transporte, sino que también impulsará la demanda de semiconductores. Sin embargo, para aprovechar plenamente las energías renovables se requiere una inversión sustancial en capacidades de almacenamiento y materiales facilitadores clave, como baterías a gran escala y semiconductores para la gestión de la energía.

Infraestructuras inteligentes: la base de la transición

A pesar de las oportunidades, persisten desafíos significativos, especialmente en lo que respecta a la infraestructura de la red. Redes eléctricas mejoradas, redes inteligentes y una infraestructura de estaciones de recarga de vehículos más completa son imperativas. La conexión demorada de fuentes de energía renovable a la red destaca la necesidad de expansiones e inteligencia en las infraestructuras.

Las redes inteligentes mejoran la fiabilidad del suministro eléctrico, reducen las emisiones de carbono y permiten a los consumidores gestionar el uso de la energía de manera más eficiente. La tecnología digital y la comunicación en tiempo real son esenciales para hacer que el flujo eléctrico sea más eficiente y seguro. Para cumplir los objetivos climáticos, la inversión anual en redes eléctricas inteligentes debe casi duplicarse para 2030, alcanzando los 600 mil millones de dólares.

Inversión en la próxima ola: hacia un futuro sostenible

En los últimos tres años, la inversión en energías limpias ha superado el crecimiento en combustibles fósiles en un 24 %. Este crecimiento se atribuye tanto a la viabilidad económica de las energías limpias como a los estímulos gubernamentales y a los acontecimientos geopolíticos. Se espera que la inversión en prácticas y tecnologías sostenibles, conocida como “inversión en activos verdes”, sea el motor clave de la próxima ola de desarrollo de infraestructuras.

La transición a una energía más limpia no solo representa una oportunidad de inversión única, sino que también impulsa el crecimiento de sectores relacionados. Sin embargo, esta inversión no está exenta de riesgos, como la obsolescencia tecnológica y los cambios regulatorios. La comprensión profunda de la dinámica y complejidad de esta transición es crucial para tomar decisiones informadas sobre las carteras de inversión y obtener beneficios económicos de empresas comprometidas con un futuro más sostenible.

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