De lejana meta a una de las principales preocupaciones financieras de los españoles. Hablamos de jubilación. Porque, como hemos visto recientemente, la presión demográfica, el envejecimiento de la población y los desafíos de sostenibilidad del sistema público, hacen evidente (y urgente) la necesidad de complementar la pensión estatal. Entrevistamos a Julio Fernández, CEO y fundador de JubilaME, quien avanza algunas de las ideas que compartirá en la Jornada EFPA de Asesoramiento Financiero en Madrid, el próximo 9 de marzo.
Muchos ciudadanos siguen cometiendo errores al preparar esta etapa, ya sea por falta de información, previsión o asesoramiento especializado. ¿Cuáles son los fallos más habituales al planificar la jubilación? ¿Qué papel debe desempeñar el asesor financiero en este proceso? ¿Están realmente las nuevas generaciones cambiando su percepción sobre el ahorro a largo plazo? Responde Julio Fernández.
¿Cuáles son los principales errores que cometen los españoles al planificar su jubilación, Julio?
En España, la cultura financiera ha estado históricamente ligada al sector inmobiliario y a la confianza ciega en la pensión pública. Estos son los fallos más recurrentes:
- Dependencia excesiva del sistema público de pensiones: muchos españoles asumen que con su pensión de jubilación mantendrán su poder adquisitivo. Sin embargo, la tasa de sustitución (porcentaje que represente la primera pensión sobre el último salario) presenta una tendencia bajista con el fin de garantizar la sostenibilidad del sistema.
- Empezar demasiado tarde: el poder del interés compuesto se maximiza con el tiempo. Retrasar el ahorro de los 35 a los 45 años puede reducir el capital final en más de un 60%, incluso aportando las mismas cantidades mensuales.
- Perfil de riesgo inadecuado (conservadurismo extremo sin tener en cuenta el horizonte temporal): por miedo a la volatilidad, muchos ahorradores mantienen su capital en depósitos o cuentas corrientes con rentabilidades reales negativas tras ajustar la inflación. A largo plazo, no asumir riesgo es el mayor riesgo.
- Falta de optimización fiscal: no aprovechar los instrumentos con beneficio fiscal de las aportaciones en la etapa de acumulación y desconocer cómo tributará el dinero al percibirlo en la etapa de des acumulación es un error altamente costoso.
¿Qué papel debe jugar el asesor financiero?
El asesor financiero ya no es quien “vende un producto”, sino quien gestiona la arquitectura vital de su cliente. La planificación de la jubilación asegura la independencia financiera y el estilo de vida requerido una vez llegada la edad de la jubilación, cuyo fin es proteger a las personas contra el riesgo de sobrevivir a sus recursos financieros. Planificar la jubilación es un proceso altamente complicado, ya no solo por la multitud de parámetros que requiere el mismo, sino, también, porque es necesario finalizar con éxito todas y cada una de las fases, tomando un rol fundamental el asesor financiero, en tres áreas:
- Planificación por objetivos (Goal-Based Investing): ayuda a definir no solo cuánto ahorrar, sino para qué y cómo afectará eso al estilo de vida deseado, lo que entendemos por “esperanza de vida financiera”.
- Gestión emocional y de comportamiento: en momentos de caída de mercado, el asesor evita que el cliente venda por pánico, protegiendo la estrategia a largo plazo.
- Eficiencia fiscal: el asesor debe diseñar una hoja de ruta para que, al momento de la jubilación, la factura fiscal sea la mínima posible. Sin duda, el asesor financiero debe estar igual de presente en la etapa de acumulación como en la eta de des acumulación.
¿Está cambiando la percepción del ahorro para la jubilación en las nuevas generaciones, Julio?
Sí, de forma drástica. Las generaciones millennial y Z, en España, presentan una mentalidad distinta y estos factores lo explican:
- Escepticismo institucional: a diferencia de sus padres, los jóvenes no cuentan con la pensión pública como su fuente principal de ingresos. Esto ha generado una mayor proactividad hacia el ahorro y/o la inversión autónoma.
- Digitalización y acceso: el auge de las fintech, neobancos y robo-advisors ha democratizado el acceso a mercados globales con comisiones bajas, algo impensable hace dos décadas.
- Interés por la inversión sostenible (ESG): las nuevas generaciones no solo quieren rentabilidad, sino que su dinero trabaje en proyectos alineados con sus valores éticos y medioambientales.
- El fenómeno FIRE (Financial Independence, Retire Early): aunque minoritario, este movimiento ha calado, promoviendo un ahorro agresivo y una vida minimalista para comprar “libertad” en lugar de consumo.

