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Borja Mateo: “La disciplina en la gestión del riesgo sigue siendo esencial”

En un mercado marcado por la selectividad y la fragmentación geopolítica, los inversores encuentran nuevas oportunidades en la renta fija, los mercados emergentes y los activos con ingresos atractivos. La clave, según Borja Mateo, director general en RBC BlueBay Asset Management, pasa por combinar flexibilidad, gestión activa del riesgo y una visión más amplia del papel del ahorro en la economía real.

Mateo es uno de los ponentes destacados que participarán en la próxima Jornada de Asesoramiento Financiero EFPA en Madrid, el 9 de marzo, para hablar de mercados y tendencias en un convulso 2026. No estará solo. Lo acompañarán Francisco Márquez de Prado, Executive Director en J.P. Morgan AM, Sergio Gámez, responsable de ventas institucionales en Lazard Asset Management Iberia, y Alejandra Muguiro, directora de inversiones en Crescenta.

¿Dónde ve actualmente el mejor equilibrio entre rentabilidad y riesgo?

El equilibrio entre riesgo y rentabilidad hoy exige una mayor selectividad. En los mercados desarrollados, partes del universo de renta variable —especialmente las vinculadas a la narrativa de la IA— parecen plenamente valoradas, con un margen de error muy limitado. Los mercados emergentes, en cambio, ofrecen puntos de entrada más atractivos y una menor correlación con el riesgo de concentración que observamos en los índices desarrollados.

Muchas economías emergentes endurecieron su política monetaria antes y ahora ofrecen rendimientos reales positivos y mayor flexibilidad. También vemos oportunidades muy interesantes en algunos mercados frontera, donde las reformas estructurales y los motores de crecimiento interno pesan más que el sentimiento global hacia la tecnología.

En este entorno, la diversificación entre distintos regímenes de crecimiento es cada vez más valiosa. Ya no estamos en un escenario de “todo vale”. La oportunidad reside en equilibrar rentabilidad por cupón (carry) y resiliencia: favorecer sectores donde los rendimientos compensen la volatilidad. Más allá del grado de inversión, el high yield y los cocos ofrecen ingresos atractivos para un riesgo crediticio medido, mientras que el crédito estructurado presenta un valor relativo convincente respaldado por la calidad del colateral. La clave es la flexibilidad: poder aumentar o reducir la exposición al crédito a medida que evolucionan las condiciones macroeconómicas, en lugar de mantener asignaciones estáticas. En los mercados actuales, donde los ingresos son atractivos, la disciplina en la gestión del riesgo sigue siendo esencial.

¿El actual entorno de tipos de interés altos sigue ofreciendo oportunidades atractivas en renta fija?

Sí. Creemos que la renta fija se encuentra en una de sus posiciones más atractivas en más de una década. Los tipos oficiales más elevados han reajustado las rentabilidades en bonos soberanos, crédito con grado de inversión, high yield y mercados emergentes, lo que permite a los inversores obtener ingresos significativos sin depender de las plusvalías. Las rentabilidades iniciales ofrecen hoy un colchón frente a la volatilidad mucho mayor que en el ciclo anterior.

En high yield, los diferenciales compensan el riesgo de impago bajo el supuesto de una desaceleración moderada, mientras que en mercados emergentes muchos países endurecieron antes su política monetaria y ahora presentan rendimientos reales positivos y fundamentales en mejora. La oportunidad actual no es solo obtener mayores ingresos, sino construir carteras que apunten a retornos superiores al efectivo con un riesgo controlado, siempre que la duración y la exposición crediticia se gestionen activamente. En este régimen, los ingresos no solo han vuelto respecto a los niveles previos a 2021: vuelven a ser realmente invertibles.

¿Qué mensaje clave le gustaría transmitir a los asistentes del evento?

Es posible tener un sistema de pensiones razonable en España. Un sistema que atienda los intereses de los pensionistas movilice el ahorro desde los depósitos bancarios hacia la economía real —incluido el acceso de empresas emergentes de la nueva economía a una financiación adecuada— y genere riqueza para el conjunto de la sociedad ampliando la base de contribuyentes y los ingresos del Estado. Este sistema debe incorporar justicia intergeneracional y sostenibilidad, y ser competitivo en costes y rentabilidad. España solo necesita observar lo que ha funcionado —y lo que no— en otros países para avanzar en la dirección correcta.

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