Salvando las distancias, deporte e inversión comparten ciertos “enemigos íntimos”. A la dificultad técnica se suman factores como la presión, la incertidumbre y el espejismo de los resultados rápidos. En este sentido, las reflexiones de Toni Nadal resultan especialmente valiosas para los asesores financieros: “En el deporte, sin una base sólida es imposible sostener el rendimiento; en la inversión sucede algo muy similar”. De ahí la importancia de la preparación, la mentalidad y la visión a largo plazo, pilares que sostienen cualquier éxito duradero.
Este es, en forma de entrevista, un pequeño avance de lo que compartirá Toni Nadal en Palma de Mallorca. Será en la sesión inaugural de EFPA Congress, el 7 de mayo. Su conferencia dibujará un mapa útil para quienes deben tomar decisiones bajo presión, ya sea en una pista de tenis o frente a los mercados, y puedes inscribirte aquí.
Vivimos en una cultura que premia los resultados rápidos y la gratificación inmediata. ¿Cómo se construye una mentalidad de esfuerzo sostenido en ese contexto?
Está claro que hoy vivimos en una sociedad donde dos de los valores más importantes son la inmediatez y la facilidad, y con estas dos premisas resulta difícil construir una mentalidad de esfuerzo sostenido.
¿Cómo se construye? Primero, con la voluntad de hacerlo. Segundo, recordando algo que ya decía san Agustín: “Es malo sufrir, es muy bueno haber sufrido”.
Goethe también afirmaba: “El talento se construye en la calma; el carácter, en la tempestad”. Y creo que es así.
Para desarrollar una mentalidad fuerte basada en el esfuerzo se necesitan hechos, experiencias reales. No sé si hoy es más difícil, pero estoy convencido de que una mentalidad sólida ayuda tanto en lo profesional como en lo personal.
Desde su experiencia con deportistas de élite, ¿cómo puede un líder ayudar a su equipo a conectar con un propósito y mantener la excelencia a largo plazo?
Un líder no es solo lo que dice, sino cómo lo dice y cuándo lo dice. También importa quién lo dice.
En mi caso, siempre intenté que Rafael sintiera la necesidad de hacer —o quisiera hacer— aquello que yo creía que debía hacerse. No se trata de imponer, sino de convencer.
Además, un líder puede ser muy exigente siempre que mantenga consigo mismo el mismo nivel de exigencia. Sin el ejemplo, es muy difícil convencer a quienes tienes que dirigir.
En situaciones límite, donde el margen de error es mínimo, ¿cómo se entrena la mente para actuar desde la oportunidad y no desde el miedo?
Depende, en primer lugar, de la preparación. Es verdad que hay personas con más aplomo que otras, pero casi nunca lo tiene quien no está bien preparado.
También influye la repetición: cuando has vivido muchas veces situaciones límite, tu cabeza responde mejor.
Pero, por encima de todo, la preparación marca la diferencia. En el tenis, quienes afrontaban mejor esos momentos eran los que tenían mejores golpes. La mentalidad importa, pero sin buenos golpes es difícil tener una mentalidad fuerte.
¿Cómo se pueden aplicar estas enseñanzas a la labor diaria de los asesores financieros, ante situaciones de presión extrema?
En la vida todo tiene un denominador común. Nunca hice en una pista de tenis nada que no pudiera aplicar fuera de ella. Las situaciones son parecidas: los asesores financieros, aunque trabajen bajo presión, tienen más tiempo para tomar decisiones que un deportista en plena competición. En el deporte, la respuesta debe ser inmediata, y eso aumenta el estrés.
Aun así, cuanto más preparado estás, más convencido estás de que lo que vas a hacer es lo correcto. Y hay que estar dispuesto a asumir las consecuencias. En finanzas nadie tiene la seguridad absoluta de acertar. Vivimos en un mundo incierto. Incluso estando muy preparado, no puedes controlarlo todo. Por eso, preparación y disposición a asumir lo que venga.
¿Qué errores comunes ve en quienes buscan resultados rápidos, tanto en deporte como en inversión?
El éxito inmediato puede confundir. Cuando buscas resultados rápidos, rara vez obtienes un éxito sostenible.
En el deporte, sin una base sólida es imposible mantener el rendimiento. En inversión ocurre algo parecido: lo razonable es buscar una estrategia que asegure, al menos, un éxito a largo plazo. El corto plazo es demasiado cambiante.
¿Cómo se puede motivar a un equipo o a los clientes para mantener objetivos a largo plazo, incluso cuando los resultados tardan en llegar?
Hoy es más difícil motivar a la gente para que piense en el largo plazo. Todos nos dejamos deslumbrar por los éxitos inmediatos. Pero si uno piensa con claridad, debe buscar el éxito continuado, que solo llega con objetivos a largo plazo.
Si en la formación de Rafael hubiera sacrificado el futuro por ganar un torneo puntual, habría actuado mal. En finanzas pasa lo mismo: es fácil querer cambiar de equipo o de estrategia cuando los resultados no llegan rápido, pero hay que mantener la calma y mirar más lejos.
El lema del congreso es “Del ahorro a la inversión: el poder del asesoramiento”. ¿Qué mensaje clave daría sobre la importancia de la visión y la planificación a largo plazo?
La sociedad avanzó cuando el ser humano aprendió a ahorrar y almacenar, porque eso le permitió hacer otras cosas. Hoy, con tanta información disponible, es imprescindible contar con un buen asesoramiento y con profesionales muy preparados que transmitan el mensaje correcto.
En un mundo tan complejo, no queda más remedio que tener una visión clara y una planificación adecuada. En el deporte ya no hay margen para la improvisación, y en vuestro ámbito ocurre lo mismo: el éxito continuado depende de una buena visión, buena información y una planificación bien hecha.

