La segunda presidencia de Donald Trump ha inaugurado una etapa de fuerte agitación política marcada por un ejercicio expansivo y acelerado del poder ejecutivo. Ya puedes escuchar el episodio nº57, Trump 2026: aranceles, elecciones de mitad de mandato y un nuevo orden mundial. Con Enrique Cocero, consultor político.
Desde su regreso a la Casa Blanca, la administración Trump ha desplegado una estrategia basada en la rapidez, la presión y un estilo de intervención que busca alterar tanto el equilibrio interno como el internacional. Desde Groenlandia hasta Venezuela, desde Ucrania hasta Oriente Medio, la política de Trump en 2026 sigue un patrón reconocible: objetivos fijos y métodos adaptativos. Pero no se trata de capricho ni de improvisación; se trata de estrategia, aunque la velocidad con la que genera titulares da vértigo que solo se nos viene una frase a la cabeza: Too Fast, Too Furious!
1. Too fast
Trump actúa a una velocidad que rompe con todos los estándares presidenciales recientes. Desde sus primeras horas —marcadas por una avalancha de órdenes ejecutivas y reversiones políticas— hasta su estilo de diplomacia inmediata, su gobierno opera como si cada día fuera decisivo y cada acción, urgente. Esa aceleración constante le permite reconfigurar políticas, alianzas y equilibrios antes de que los actores tradicionales puedan reaccionar.
2. Too furious
La furia no es aquí emocional, sino estratégica: una política exterior que presiona, amenaza, exige y golpea sin titubeos; una política comercial basada en aranceles punitivos; una relación con las instituciones marcada por tensión y confrontación. Furious es la energía con la que la administración intenta superar resistencias internas y externas, usando el conflicto como motor en lugar de evitarlo.
Trump, un estilo que arrastra todo a su paso
Si algo distingue este nuevo periodo es por su determinación de reducir los límites que tradicionalmente han moderado la política exterior estadounidense, desafiando el orden internacional establecido. La operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela o los ataques dirigidos contra grupos armados en Yemen y contra instalaciones nucleares iraníes no solo evidencian la disposición a emplear la fuerza, sino también a gestionar crisis globales desde una óptica de presión sostenida.
Otros frentes han seguido esta dinámica. Sin ir más lejos, su insistencia en reclamar un mayor control sobre Groenlandia provocó una reacción inusual que llevó a la Unión Europea a convocar una reunión de emergencia, demostrando su capacidad para alterar agendas diplomáticas enteras con una sola iniciativa.
A nivel interno, la velocidad ha sido igualmente protagonista. En sus primeras horas de mandato, Trump firmó más de doscientas acciones ejecutivas, revirtió numerosas medidas de la administración anterior y emitió una extensa serie de indultos relacionados con el asalto al Capitolio.
Aranceles, la política económica de Trump como arma arrojadiza
En el centro de su agenda económica se encuentra una política arancelaria agresiva. Bajo el plan “Liberation Day”, el Gobierno ha impuesto tarifas de entre el 10% y el 50% a importaciones de países clave como Canadá, México, China y Corea del Sur. Esta política también se ha utilizado como herramienta de presión, como demuestra la amenaza de imponer tarifas del 100% a Canadá en caso de un acercamiento comercial con China.
Y todo esto ocurre mientras el país avanza hacia unas elecciones de mitad de mandato que son claves.
De la mano de Enrique Cocero, consultor político, el episodio 57 de ‘Al día en finanzas’ arroja algo de luz al llamado Trump 2.0, la segunda presidencia del presidente de EE. UU, ya disponible en Spotify, iVoox, Apple Podcast.Porque nunca nadie había hecho tanto, tan rápido, tan polémico y con tantas consecuencias en tan poco tiempo, merece la pena detenernos.

