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Mira Milosevich: “La geopolítica ha lanzado una opa hostil sobre la economía”

Han pasado casi dos meses desde que se realizó esta entrevista, que hemos compartido en diferentes entregas, y, en este tiempo, el escenario internacional ha cambiado de forma abrupta tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Las reflexiones de Mira Milosevich sobre desinformación, guerra híbrida y vulnerabilidad de los mercados adquieren hoy una relevancia aún mayor, más aún cuando le preguntamos en su momento por las regiones del mundo considera más vulnerables a crisis geopolíticas y su impacto en los mercados financieros.

De todo ello y más hablará el próximo 7 de mayo en EFPA Congress, donde intentará poner algo de orden ante el nuevo ‘el desorden mundial’ y el papel de Europa, uno de los grandes desafios que EFPA España abordará en su encuentro bienal con los profesionales.

La desinformación y la guerra híbrida son herramientas de influencia cada vez más frecuentes. ¿Cómo afecta esto a la confianza de los mercados y qué estrategias recomiendas para anticiparse?

La desinformación y la guerra híbrida no siempre destruyen valor económico de forma inmediata cuando interfieren en procesos electorales o forman parte de estrategias de coerción más amplias. Sin embargo, su capacidad devastadora reside en otro plano: erosionan la confianza en los mercados, elevan las primas de riesgo y aumentan la volatilidad.

En economías integradas y altamente digitalizadas, el impacto no depende únicamente del daño material, sino de la percepción de vulnerabilidad institucional y operativa. La guerra híbrida no persigue necesariamente la destrucción física de infraestructuras, sino el deterioro de la percepción de estabilidad, previsibilidad y cohesión. Y los mercados no reaccionan solo a hechos objetivos, sino a expectativas y niveles de confianza.

En el corto plazo, este tipo de dinámicas genera episodios de volatilidad. En el medio plazo, puede alterar asignaciones estructurales de capital hacia ámbitos vinculados con la resiliencia, la seguridad económica y la autonomía estratégica.

Para anticiparse a este entorno, conviene actuar en varias dimensiones. En primer lugar, incorporar el riesgo híbrido al análisis macroeconómico, incluyendo escenarios de coerción económica, desinformación coordinada o ciberataques en los ejercicios de stress test. En segundo lugar, evaluar de forma sistemática la resiliencia institucional, entendida como la capacidad de respuesta, coordinación y comunicación ante crisis no convencionales. Por último, identificar los sectores estructuralmente favorecidos en un contexto de competencia geopolítica persistente, entre ellos la ciberseguridad, la defensa, la vigilancia tecnológica, la resiliencia energética y la protección de infraestructuras críticas.

Lo que debe evitarse es reaccionar de manera automática ante cada titular sin distinguir entre una campaña coordinada y un evento aislado, o subestimar el efecto acumulativo que la erosión institucional puede tener sobre la credibilidad económica a largo plazo.

¿Qué regiones del mundo considera más vulnerables a crisis geopolíticas que impacten en los mercados financieros?

La geopolítica ha lanzado una opa hostil sobre la economía. Ningún mercado financiero es inmune a la dinámica del poder y la rivalidad estratégica.

Europa oriental sigue siendo una zona de alta vulnerabilidad debido a la guerra en Ucrania, que continúa sin una solución clara y con riesgo de escalada. Cualquier deterioro adicional puede afectar directamente a los mercados financieros a través de la energía, el transporte marítimo y el sector asegurador.

Oriente Medio constituye otro foco crítico. El Golfo Pérsico, Irán, Israel y el corredor hacia el mar Rojo concentran múltiples vectores de inestabilidad, en particular las tensiones entre Israel e Irán. La elevada dependencia global de los hidrocarburos de la región, incluido el gas natural licuado de Qatar, así como la relevancia estratégica del estrecho de Ormuz para el transporte energético mundial, convierten cualquier perturbación en un potencial shock para los precios de la energía y, por extensión, para los mercados financieros.

A ello se suma la rivalidad estructural entre Estados Unidos y China en el Indo Pacífico. El eje Taiwán y el estrecho de Malaca concentra riesgos tanto militares como comerciales, mientras que la competencia tecnológica, especialmente en torno a los semiconductores avanzados producidos en Taiwán, puede generar disrupciones significativas en las cadenas de valor industriales globales.

Suma y sigue…

El Sahel y el norte de África representan otro espacio de fragilidad, con impacto potencial sobre recursos estratégicos como minerales críticos, energía y fertilizantes. La inestabilidad política y de seguridad en estas regiones puede traducirse en tensiones adicionales sobre los mercados de materias primas.

En este contexto, la economía se ha consolidado como instrumento de coerción geopolítica. La interdependencia entre riesgos estratégicos y mercados financieros no es nueva, pero la intensidad de la incertidumbre y la frecuencia de episodios de volatilidad son hoy más pronunciadas. La frontera entre economía y geopolítica es cada vez más difusa, y los mercados operan en un entorno donde el riesgo político ya no es un factor marginal, sino estructural.

El lema del congreso es: Del ahorro a la inversión: el poder del asesoramiento. ¿Qué mensaje le gustaría adherir a los asesores financieros que se reúnan en EFPA Congress?

Yo diría que los asesores financieros no solo gestionan dinero. Gestionan algo mucho más inteligible: gestionan confianza en un entorno de incertidumbre estructural. El ahorro es una intención. La inversión es una decisión. El asesoramiento financiero es el puente entre ambas.

Diría también que, en un contexto donde la geopolítica, la volatilidad y la transformación tecnológica redefinen el riesgo, el valor del asesor no está solo en seleccionar productos, sino en aportar criterio, disciplina y perspectiva de largo plazo. En momentos de ruido, el asesor es quien ayuda a distinguir tendencia de titular y estrategia de emoción.

Del ahorro a la inversión no se transita solo con información, sino con acompañamiento. Y ahí es donde el asesoramiento marca la diferencia: convierte incertidumbre en estrategia y volatilidad en oportunidad gestionada.

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