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Miguel Roqueiro, Fineco: “La formación no es solo un requisito regulatorio, sino una seña de identidad”

Miguel Roqueiro, director general de Fineco Banca Privada Kutxabank, aborda en esta entrevista la colaboración de la entidad con EFPA España y el papel que desempeña la formación continua en el desarrollo profesional de sus equipos. También analiza la importancia de la formación para ofrecer un asesoramiento financiero de calidad y el papel que están adquiriendo la IA y las nuevas tecnologías, sin dejar atrás los retos que plantea la evolución de la industria y de las necesidades de los clientes.

¿Qué significa para Fineco esta colaboración con EFPA España y cuáles han sido los principales motivos que os han llevado a impulsarla?

Desde Fineco compartimos la convicción de que la mejor forma de proteger y ayudar al inversor pasa por elevar el nivel técnico y profesional de quienes le acompañamos en la gestión de su patrimonio. Somos una casa de perfil académico y entendemos que no hay asesoramiento financiero de calidad sin criterio, ni criterio sin estudio continuo.

Por eso, esta colaboración con EFPA nos resulta tan natural. En Fineco creemos que la formación no es simplemente un requisito regulatorio, sino una seña de identidad. Con este acuerdo aspiramos, por un lado, a contribuir al desarrollo de una mayor cultura financiera y, por otro, a seguir elevando nuestra preparación para gestionar mejor el patrimonio de nuestros clientes y explicarles con mayor claridad cada decisión.

Además, es un compromiso que entronca con nuestro origen: el de unas fundaciones cuya razón de ser es devolver a la sociedad lo que la sociedad les confía, y a cuyo propósito contribuimos también fomentando la educación financiera.

¿Cómo se integra esta colaboración en la estrategia de Fineco para fomentar la excelencia profesional y el desarrollo continuo de sus equipos?

No es una iniciativa aislada, sino una consecuencia lógica de nuestra forma de trabajar. En Fineco contamos con profesionales que compatibilizan su actividad principal con la universidad y entienden que aprender forma parte de su trabajo diario. Iniciativas como Finacademia o nuestro Análisis Fineco en LinkedIn reflejan esa voluntad de convertir el aprendizaje continuo en parte de nuestra cultura, entendiendo que aprender consiste tanto en recibir conocimiento como en compartirlo, dentro y fuera de la organización.

La industria financiera evoluciona constantemente: cambian los mercados, aparecen nuevos activos, nuevas herramientas y nuevos riesgos (basta pensar, por ejemplo, en la creciente influencia de la geopolítica sobre los mercados). En ese contexto, el conocimiento deja de ser algo que se adquiere una vez para convertirse en un proceso permanente.

Nuestro objetivo es que nuestros profesionales mantengan siempre el máximo nivel técnico, porque estamos convencidos de que la excelencia en el asesoramiento nace mucho antes de la conversación con el cliente: empieza en el estudio, en el análisis y en la capacidad de cuestionarse continuamente.

¿Por qué consideran que la formación continua es un pilar fundamental para ofrecer un asesoramiento financiero de calidad en un entorno cada vez más exigente?

Porque en Fineco nos tomamos muy en serio el patrimonio de nuestros clientes. Nuestro lema es claro: sus objetivos son nuestros únicos objetivos. Y para estar a la altura de esa responsabilidad hacen falta respuestas rigurosas, no opiniones improvisadas.

Un buen asesor debe, además, entender las circunstancias de cada persona, tomar decisiones con criterio y ser capaz de explicarlas con claridad. La formación continua es, por tanto, uno de los pilares que permite ofrecer ese acompañamiento con el rigor y la calidad que exige la gestión de un patrimonio. En definitiva, se trata de formarnos mejor para gestionar mejor el patrimonio de nuestros clientes y para explicárselo mejor.

¿Qué papel otorgan a la IA y las nuevas tecnologías en el desarrollo de la formación continua? ¿Cómo lo están afrontando internamente?

Nosotros la vemos como una herramienta muy potente para acelerar el acceso a la información que ya forma parte de nuestro día a día. Pero conviene no confundir herramienta con criterio.

La IA puede ayudar a encontrar respuestas con mayor rapidez, pero sigue siendo el profesional quien debe formular las preguntas adecuadas, revisar e interpretar críticamente la información, tomar las decisiones y, sobre todo, estar cerca del cliente. Por eso, internamente estamos impulsando un uso apropiado de estas tecnologías, incorporándolas a nuestros procesos de formación y decisión sin perder de vista que el pensamiento crítico sigue siendo una competencia insustituible.

¿Qué papel creen que desempeñará la formación especializada en el futuro del asesoramiento financiero?

Muy relevante. Durante muchos años, el valor diferencial podía estar en el acceso a la información. Hoy la información está al alcance de cualquiera. Lo verdaderamente escaso es la capacidad de interpretarla y transformarla en buenas decisiones.

En este escenario, el asesor financiero aportará valor no por disponer de más datos, sino por ser capaz de convertirlos en decisiones patrimoniales coherentes con los objetivos de cada cliente. Eso exige una sólida preparación técnica y experiencia, pero también un profundo conocimiento de cómo toman decisiones las personas, de los principios de las finanzas conductuales y de los sesgos que afectan al inversor. Y no debemos olvidar que los objetivos patrimoniales de una familia no se miden en trimestres, sino en años y, a menudo, en generaciones. Acompañar en ese largo recorrido exige asesores que nunca dejen de formarse.

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