El ahorro vuelve al centro del debate económico con la publicación de Ahora, ahorra, el nuevo libro de Carlos Rodríguez Braun y José Ramón Iturriaga. Tras presentar el libro, editado por LID, los autores profundizan en las ideas que vertebran la obra, desmontan algunos de los mitos más extendidos sobre el ahorro y la inversión, y explican por qué consideran que ahorrar no es una renuncia, sino una herramienta para ganar libertad, autonomía y tranquilidad a lo largo de la vida.
El título del libro es casi una orden: Ahora, ahorra. ¿Qué está perdiendo quien todavía no ha empezado a ahorrar?
C: No es una orden, sino un consejo. El ahorro es el futuro, nada menos. Eso es lo que perderemos cuanto más tarde empecemos a ahorrar. Y al revés, cuanto antes empecemos, mejores perspectivas tendrán los años de nuestro porvenir. Ahorrar es otear el horizonte o, como dijo el Papa en España, citando el Evangelio, alzar la mirada. No quedarnos limitados al presente.
¿Cómo nace este libro?
C: Joserra tuvo la idea de que hiciéramos un libro juntos. A mí se me ocurrió el tema, la defensa del ahorro, del que ambos somos acérrimos partidarios, y el título. Y acordamos dividirnos el trabajo, y el libro, en dos partes, una teórica y otra práctica: me ocupé de la primera y Joserra de la segunda.
El libro desmonta diez mitos sobre el ahorro. ¿Cuál es el más peligroso de todos? ¿y el que más daño hace a las familias españolas?
C: El mito más peligroso probablemente sea uno del que son responsables economistas tan destacados como Malthus o Keynes, y que consiste en creer que el ahorro es perjudicial para la economía porque implica una reducción del gasto. De ahí vienen todas las fantasías que propician el aumento del gasto como mágico impulsor de la demanda efectiva y del crecimiento de la economía y el empleo.
Y el mito que más daño hace a las familias españolas es la idea de que no es necesario ahorrar porque el Estado –que no por casualidad ostenta el bonito nombre de “Estado de bienestar”– se va a ocupar de quitarnos el dinero y de cuidarnos después, como dicen en inglés, from cradle to grave, desde la cuna hasta la tumba.
Dicen que ahorrar no es renunciar sino construir. ¿Cómo se le explica eso a alguien que llega a fin de mes con lo justo?
JR: Se explica en tanto que no nos pongamos manos a la obra no habremos hecho el ejercicio fundamental que conlleva el ahorro: ordenar, planificar, priorizar. Entender dónde estamos y donde queremos llegar y cuanto tenemos que ahorrar y exigir a nuestro ahorro por el camino. El ahorro no es el excedente que queda, es lo que decidimos de forma consciente que debe quedar.
Afirman que “lo más importante es cuándo, no cuánto”. ¿Qué le dicen a quien tiene cuarenta o cincuenta años y siente que ya es tarde?
C: Le decimos que nunca es tarde. Es cierto que cuanto antes empecemos a ahorrar, tanto mejor, por la llamada magia del interés compuesto, pero si no lo hacemos temprano, siempre es mejor ahorrar más tarde que no hacerlo nunca.
¿Cuánto peso tiene la educación financiera en el problema? ¿Qué debería cambiar en los colegios, en las familias, en los medios?
C: Conviene no negar una realidad, y es que la educación financiera ha mejorado considerablemente en nuestro país. Lo he observado en los cincuenta años que llevo viviendo en España. La educación es mejor, lo mismo que la información económica y financiera en los medios de comunicación, donde Joserra y yo tenemos una activa participación. Sin duda, que se puede hacer más para impulsar la formación financiera, y nuestro libro, modestamente, confía en contribuir a ese esfuerzo.
Para un asesor financiero, ¿cuál es el mayor obstáculo al que se enfrenta cuando intenta convencer a un cliente de que empiece a invertir su ahorro?
JR: Al igual que con el ahorro, en las finanzas abundas los mitos y los sesgos y la labor del consejero financiero es acompañar al inversor durante todo el camino para que no se deje llevar por lo que, sin duda, podemos considerar el peor asesor financiero, las emociones, y también evitar que trate de coger atajos. Somos muy malos tomando decisiones. Eso está más que comprobado. La solución es dejarse ayudar.
¿Qué diferencia a un ahorrador de un inversor? ¿O son la misma persona en distintos momentos?
JR: Son la misma persona y deberían serlo desde el primer momento. Invertir es lo que da sentido al ahorro en el tiempo. Supone un cambio de mentalidad: de proteger el dinero a ponerlo a trabajare, de pensare en el corto plazo a pensar en el largo plazo, e evitar el riesgo a gestionarlo.
¿Qué tipo de perfil de cliente es el más difícil de acompañar en el proceso de pasar del ahorro a la inversión?
JR: El cliente más difícil de acompañar es aquel que no confía. Está comprobado que somos muy malos tomando decisiones. Los sesgos, la aversión al riesgo y el ruido hacen, y está más que comprobado, que nos dejemos llevar muchas veces por el peor consejero financiero que son las emociones. Saber gestionar estas emociones en escenarios de incertidumbre es una de las claves del éxito inversor. Y esto es mucho más fácil de hacer si vas correctamente acompañado.
Si tuvieran que resumir Ahora, ahorra en una sola frase para alguien que nunca ha pensado en su futuro financiero, ¿cuál sería?
C: El ahorro es el mejor camino que conduce a la prosperidad, la seguridad, la autonomía y la libertad, y este libro demuestra por qué.
¿Y para el asesor que ya trabaja cada día con estos conceptos? ¿Qué le aporta este libro sobre el ahorro que no encuentre en un manual técnico?
JR: En este libro van a encontrar muchas respuestas que pueden resultar muy útiles para quien haga caso.

