El envejecimiento de la población obliga a revisar la financiación de las pensiones. En España, casi toda la prestación de jubilación procede del Pilar I, basado en la pensión pública de reparto. Los planes de empleo y el ahorro individual voluntario, correspondientes a los Pilares II y III, tienen un peso reducido. La evolución demográfica agrava este desequilibrio.
De acuerdo con el 2024 Ageing Report de la Comisión Europea, la ratio de cotizantes por pensionista descendería en España de 2,37 en 2022 a 1,46 en 2050 y a 1,37 en 2070. El mismo informe proyecta que el gasto público bruto en pensiones aumentará del 13,1% del PIB en 2022 al 17,3% en 2050. A finales de 2025, según BME, 3,13 millones de trabajadores participaban en planes de empleo, lo que equivalía al 14,45% de los afiliados a la Seguridad Social. Según la OCDE, los activos gestionados por los proveedores de pensiones representaban en España el 10,8% del PIB al cierre de 2024, frente al 32% de media de la Unión Europea.
En este contexto, Bolsas y Mercados Españoles (BME) ha publicado un informe titulado Hacia un nuevo modelo de pensiones en España. El estudio defiende el desarrollo del Pilar II mediante mecanismos de inscripción automática para mejorar el sistema de pensiones, reforzar el ahorro a largo plazo y dar profundidad a los mercados de capitales. Al mismo tiempo, la Unión de Ahorros e Inversiones promueve los sistemas complementarios para canalizar el ahorro hacia los fondos de pensiones y la inversión productiva.
BME propone la inscripción automática (auto-enrolment)
Mediante la inscripción automática (auto-enrolment), los trabajadores se incorporan por defecto a un plan de pensiones de empleo, con derecho a abandonarlo (opt-out). No hacer nada implica permanecer en el plan de empleo y realizar aportaciones a este. Con este mecanismo se busca corregir la inercia de mantener el ahorro en depósitos bancarios y la tendencia a posponer una decisión compleja, como el ahorro para la jubilación, sin eliminar la libertad individual.
El Reino Unido es la principal referencia en esta materia. Desde la introducción de la inscripción automática en 2012, la participación en planes de empleo aumentó del 47% al 82% en 2024. Los empleados afiliados a planes de contribución definida pasaron de entre 10 y 12 millones antes de la reforma a más de 23 millones. La implantación se realizó por etapas, comenzando por las grandes empresas y continuando con las pymes y las microempresas. Las aportaciones también aumentaron gradualmente hasta alcanzar el 8% del salario computable: un 5% a cargo del trabajador y un 3% a cargo del empleador.
El Pilar II como palanca estratégica
El Pilar II se configura como un sistema complementario de las pensiones públicas. Permite acumular ahorro mediante aportaciones periódicas y obtener rentabilidad gracias a una gestión profesional basada en carteras diversificadas.
El Informe Draghi identifica el escaso desarrollo de los sistemas privados y de empleo como uno de los principales frenos al crecimiento de la Unión Europea. En la misma línea, BME considera que la consolidación del Pilar II resultaría de gran utilidad para canalizar el ahorro hacia los objetivos estratégicos de competitividad empresarial, innovación y sostenibilidad. La presencia de fondos de pensiones amplía la base inversora institucional, aporta liquidez a los mercados y puede reducir el coste de capital de las empresas.
Sin embargo, la cuestión no se limita a realizar aportaciones; también son relevantes la rentabilidad, los costes y la asignación de activos a lo largo de todo el ciclo de vida. BME destaca que, a largo plazo, la inversión diversificada en activos productivos ofrece una rentabilidad esperada superior a la de los depósitos y otros productos conservadores. A su vez, los costes deben ser razonables en relación con la rentabilidad obtenida. De ahí la atención al concepto de Value for Money y la relevancia del asesor financiero en la planificación de la jubilación.
Una propuesta para España
España dispone de una base normativa sobre la que desarrollar el sistema. La Ley 12/2022 introdujo los fondos de pensiones de empleo de promoción pública abiertos y los planes de pensiones de empleo simplificados. Partiendo de este marco, BME propone adoptar algunos elementos del modelo británico, como la adhesión por defecto con derecho de salida, la implantación gradual según el tamaño de la empresa, las aportaciones periódicas, la portabilidad, los costes reducidos y una comunicación clara.
A título ilustrativo, plantea una primera fase con una contribución total del 2% del salario, una segunda del 5% y una fase de madurez del 8%, distribuida entre un 5% del trabajador y un 3% del empleador.
La propuesta se completa con incentivos fiscales dirigidos especialmente a las rentas medias y bajas. Asimismo, propone un modelo transparente, con portabilidad plena y gratuita, impulsado por planes de educación financiera y respaldado por una supervisión independiente. La inscripción automática podría apoyarse en instrumentos cuya base jurídica y operativa ya existe, en particular en los planes de empleo simplificados y en los fondos de empleo de promoción pública. Su desarrollo requeriría un compromiso institucional que dotase al sistema de estabilidad.
Conclusión de la BME
BME concluye que España necesita una reforma estructural de las pensiones complementarias basada en la creación de un Pilar II de amplia cobertura mediante esquemas de inscripción automática. El informe lo concibe como una infraestructura de generación de capital a largo plazo, capaz de ampliar la base inversora necesaria para financiar la economía productiva.
La inscripción automática puede resolver el problema de la baja participación, pero la calidad del sistema dependerá de la gestión, de los costes y del asesoramiento que reciba el partícipe. Se trata de combinar la pensión pública con sistemas complementarios que permitan movilizar el ahorro hacia la inversión y obtener una rentabilidad real, preservando siempre el interés del ahorrador.

