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Antonio Huertas, presidente de MAPFRE: “Para generar confianza, solo hay una forma: estar cerca del cliente”

Ha desarrollado toda su actividad profesional en MAPFRE y, desde hace trece años, es su presidente. Lidera la gran transformación que afecta al sector asegurador y financiero desde la crisis de 2008, y lo ha hecho de forma decidida y con cierta audacia en la aplicación de la inteligencia artificial, así como en la apuesta por criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Hablamos con Antonio Huertas en la entrevista de portada del número 22 de la revista, de la que compartimos un extracto.

Las compañías aseguradoras están haciendo una apuesta por introducirse de forma creciente en el negocio de la gestión patrimonial.

MAPFRE se adelantó, no solo a otras aseguradoras, sino también a la propia banca, a la hora de promover la cultura de generar un ahorro paralelo entre las familias españolas. Ello nos ha llevado, a lo largo de estas últimas cuatro décadas, a seguir evolucionando y a pasar de ser gestores del ahorro, sin más, a convertirnos en gestores de la inversión de ese ahorrador español que, en un principio, buscaba simplemente la preservación de su capital y que, hoy día, busca la generación de rendimientos y el incremento de su patrimonio.

Resulta muy llamativo que esa mayor apuesta por la planificación financiera se produzca a través de un momento de expansión de oficinas cuando el sector bancario ha reducido su número de una manera importante. ¿Qué papel juega en esa estrategia el asesoramiento presencial?

Un papel fundamental. Cuando hablamos de generar confianza, no encontramos otra forma de lograrlo que no sea estar cerca del cliente. No debemos confiar únicamente en una máquina, en una llamada de teléfono o en un acceso a internet, que son instrumentos necesarios, pero no suficientes. La confianza se genera precisamente al saber que tienes al experto y al asesor muy cerca de ti. Nosotros hemos desarrollado el concepto de la oficina a 15 minutos: cualquier español tiene una oficina MAPFRE a esa distancia de su casa o de su trabajo, sin necesidad siquiera de coger el coche. En esas oficinas contamos con la mayor red de personas certificadas MiFID de España para el asesoramiento patrimonial.

¿En esa esa apuesta por la gestión patrimonial no hay líneas rojas? ¿La oferta y el asesoramiento va a depender siempre de las necesidades del cliente y de su ciclo de vida?

Hay líneas rojas, y las tuvimos en el pasado cuando se dieron ciertas prácticas que no compartíamos porque, a nuestro juicio, no eran suficientemente fiables. Ahora ofrecemos productos que permiten combinar riesgo, interés y garantía de capital, de manera que nunca se ponga en riesgo el patrimonio del cliente.

Evidentemente, el ciclo inversor es muy largo, pero también debemos gestionar el corto plazo. Tenemos que hacer una gestión de activos contracíclica; por ello, hemos vivido etapas complicadas con tipos de interés bajos e incluso negativos. Tuvimos que buscar oportunidades de inversión en los grandes mercados de capitales. Creamos estructuras de inversión en las que combinamos seguridad y nos convertimos en los mayores inversores en deuda pública de los Estados. MAPFRE lo es en deuda pública española. Sin embargo, hemos complementado esto con otros tipos de activos alternativos, como la gestión inmobiliaria, de infraestructuras y otras combinaciones, para que nuestros clientes se beneficien de su rentabilidad.

¿Qué papel juega y va a jugar la inteligencia artificial en un negocio como el del seguro y de la gestión patrimonial? Usted fue uno de los primeros que habló de la responsabilidad ética en el uso de la Inteligencia Artificial.

Portada del numero 22

Mi preocupación por la inteligencia artificial y sus responsabilidades éticas no es una pose. Es una consecuencia de la propia cultura y de la visión que tiene la empresa, con valores muy claros en los que las personas priman por encima de todo lo demás, pero también de la visión social que tenemos de atender a todo el entorno en el que nos desenvolvemos. En MAPFRE no estamos en contra de la innovación ni del desarrollo tecnológico; todo lo contrario, pero siempre poniendo a las personas en el centro.

Efectivamente, la inteligencia artificial va a transformar nuestro modo de vida, pero debemos garantizar, y desde luego usar, que estas herramientas protejan a las personas y aseguren que sean ellas quienes las manejen.

MAPFRE ha sido la primera empresa en España en crear una autorregulación mediante un manifiesto en el que comunicamos principios muy básicos y aparentemente evidentes, pero que no siempre se tienen en cuenta. Se trata de que las herramientas no vayan en contra de lo que defendemos en términos de igualdad, inclusión, protección del medio ambiente, buena gobernanza y, sobre todo, que siempre estén supervisadas por las personas.

Algunos de sus competidores apuestan completamente por la inteligencia artificial. ¿No sería arriesgado no seguirles?

Parece que vamos en dirección contraria en la autopista, pero estamos muy convencidos y seguros del modelo de cercanía que proponemos. No soy contrario al uso total del modelo digital. Cuando las personas lo deseen, de forma asesorada y con plena comprensión de lo que están haciendo, MAPFRE se lo facilitará. No solo no reniega de ello, sino que ofrece la posibilidad de que los clientes tengan a su disposición el modelo 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año. Tan plena disponibilidad no se puede garantizar con personas, pero, detrás de ello, siempre habrá presencia humana.

En el seguro, hay riesgos que cubrimos y que son, en cierta medida, desconocidos para el ciudadano. En un accidente de tráfico con atropello puede haber un problema de salud, pero existen muchas más contingencias que no son tan visibles ni transparentes y que, en algunos casos, superan con creces la capacidad humana de comprensión. Ahí es donde la tecnología puede ofrecer accesibilidad inmediata, pero no empatía, cercanía, calor, entendimiento, sonrisa ni acompañamiento. Lo hemos visto con la dana en Valencia, donde nuestras oficinas estuvieron llenas de barro hasta el fondo y nuestro personal acompañó a los vecinos, como también lo hicieron cuando se quemó el edificio de El Campanar.

¿El cambio climático va a cambiar las reglas del juego en el sector seguros?

El cambio climático es un concepto muy amplio. En MAPFRE llevamos hablando del cambio climático quizá desde hace 20 o 30 años, pero en el sector de seguros manejamos estadísticas de cientos de años. Conocemos lo que ocurría en todo el mundo desde hace mucho tiempo.

Trabajamos con modelos estadísticos que nos proporcionan información suficiente para poder diferir los vencimientos de nuestras carteras con el tiempo necesario para garantizar rentabilidad y estabilidad patrimonial a largo plazo. El seguro está muy preparado para hacer frente a la evolución de las condiciones climáticas. La capacidad de protección que ofrece el seguro a nivel mundial es enorme y, en España, contamos con la gran ventaja del Consorcio de Compensación de Seguros, que hoy sería imposible crear y, de hecho, ningún otro país lo va a establecer jamás. Hay que estar tranquilos porque el seguro funciona y dispone de mecanismos de protección y prevención a largo plazo, garantizando que, incluso en las condiciones extremas que el cambio climático está produciendo, existe capacidad suficiente para afrontarlas.

Lo que sí es cierto es que esto tiene un coste, y que dichos costes han aumentado en los últimos tiempos en la medida en que se incrementa la recurrencia. Pero hay un aspecto que preocupa aún más al mundo del seguro y del reaseguro que los grandes eventos catastróficos: los peligros de segundo nivel, cada día más frecuentes. Los incendios forestales y urbanos constituyen otro tipo de daño que, aparentemente, es menor, pero ocurre con mucha más frecuencia e intensidad. Hoy en día, el ser humano posee más bienes que proteger, vive en zonas más desarrolladas y somos muchos más en mucho menos espacio, con lo cual cualquier evento tiene un impacto muy superior al que tenía no hace 500 años, sino incluso hace solo 20 años.

¿La regulación protege o asfixia?

La regulación es absolutamente necesaria. Soy un firme defensor de que el mercado necesita una regulación clara y contundente, tanto para proteger al ciudadano como para garantizar el desarrollo sostenible de las empresas. Sin embargo, en cierta medida, en Europa nos hemos ido bastante más allá de lo necesario, ya que no jugamos con las mismas reglas de juego que otros mercados desarrollados, como el norteamericano o el asiático, y eso nos coloca en desventaja.

El mundo avanza muy rápido, y se están produciendo numerosas circunstancias que alteran los mecanismos de libre competencia, entre ellas el propio uso de la inteligencia artificial. Si nos aceleramos y vamos más allá de lo que otros entornos están haciendo, incurrimos en fragilidad. Los costes en Europa son superiores para producir el mismo bien o servicio, y las dificultades para progresar, innovar y ofrecer alternativas competitivas también son mayores. Esto, en cierta medida, puede asfixiarnos, y es precisamente lo que ocurre en algunos casos en banca y seguros, donde los requerimientos de capital en Europa bajo Solvencia II son mucho mayores que en Estados Unidos para el mismo tipo de riesgo.

Rafael Rubio, director de la entrevista, durante su entrevista a Antonio Huertas, presidente de MAPFRE

Accede a la revista íntegra en este enlace.

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