Una de las conversaciones más recurrentes a lo largo de 2026 entre asesores y clientes está girando en torno a las stablecoins, también conocidas como criptomonedas privadas estables. MiCA, la normativa europea que regula la emisión y prestación de servicios relacionados con criptoactivos y stablecoins, es una buena guía para los profesionales del asesoramiento. Eloi Noya ‘abre el cajón’ en el número 23 de Asesores Financieros EFPA.
Las stablecoins dejarán de estar asociadas exclusivamente al mundo arriesgado y volátil de las criptomonedas y se empezarán a ver casos de uso cada vez más relevantes, tanto entre clientes particulares como corporativos. Aunque muchos clientes las puedan percibir como euros o dólares digitales, en el ámbito europeo habrá que dejar muy clara la idea de que una stablecoin no es dinero del BCE, sino un instrumento emitido por un emisor privado con unas reservas, derechos de reembolso y reglas operativas concretas que hay que conocer bien antes de aventurarse a usarlo.
La ventaja para el asesor es que, con el Reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets), la Unión Europea ha definido un marco para establecer qué stablecoins son aceptables para su uso masivo, las obligaciones que deben cumplir y las señales de alarma que no se pueden ignorar.
Qué son las stablecoins
En pocas palabras, una stablecoin es un pasivo digital emitido por una entidad privada (o, a veces, por un protocolo) cuyo objetivo es mantener un valor estable respecto a un activo de referencia (normalmente una divisa).
No todas las stablecoins son iguales y MiCA distingue dos grandes categorías:
- EMT (siglas de e-money tokens), que son stablecoins referenciadas a una sola moneda fiat (por ejemplo, un euro tokenizado, como es el caso del euro de Circle o EURC).
- ART (siglas de asset-referenced tokens): stablecoins referenciadas a una cesta de activos (puede ser varias monedas, activos, etc.).
En la práctica, la gran mayoría de stablecoins que nos encontraremos serán criptomonedas cuyo precio es equivalente al euro o al dólar, por tanto, encuadradas en las EMT.
MiCA no excluye por su diseño a las stablecoins algorítmicas ni a las sobrecolateralizadas con criptoactivos siempre que pretendan mantener un valor estable referenciado a una divisa oficial o a otros activos, en cuyo caso pueden quedar encuadradas como EMT o ART. Ahora bien, MiCA exige un emisor identificable y responsable, sujeto a autorización y a obligaciones de transparencia, gobernanza y, en su caso, de reembolso. Como en la práctica muchas estructuras algorítmicas o descentralizadas no disponen de un emisor capaz de cumplir esos requisitos, es probable que no puedan ofrecerse o prestarse servicios sobre ellas en la UE de forma conforme a MiCA. Desde una perspectiva de asesoramiento prudente, y salvo evidencia clara de conformidad con MiCA, deberíamos abstenernos de recomendar su uso a clientes.
Por qué importan para el sistema financiero
Las stablecoins compiten con la banca no tanto por ser dinero, sino por desempeñar tres funciones de forma muy eficiente:
1) Pagos y transferencias internacionales
Con las stablecoins, una empresa puede mover valor con menor fricción, menos intermediarios y mejor trazabilidad. Esto va a comprometer a buen seguro los márgenes en la actividad de pagos transfronterizos y abre la puerta a nuevos servicios como los cobros globales, las nóminas internacionales o la conciliación automática, entre otros.
2) Liquidación y efectivo dentro de la cadena de bloques
En los mercados tokenizados que están emergiendo (bonos, fondos, pagarés), la stablecoin actúa como efectivo programable. Donde en los mercados tradicionales existen liquidaciones en T+1 o T+2, días festivos y reconciliaciones, en este nuevo mercado dentro de la cadena de bloques habrá una entrega de efectivo inmediata y automatizada.
3) Competencia por el pasivo: depósitos vs dinero tokenizado
Si los particulares o las empresas mantienen saldos significativos en stablecoins, parte de la liquidez podría salir de los depósitos bancarios, sobre todo en escenarios de estrés o cuando la experiencia de usuario sea superior. Coexistirán por tanto múltiples dineros privados circulando, en teoría todos ligados al euro, pero podrían aparecer desviaciones de paridad o fragmentación, poniendo en riesgo la “unicidad del dinero” o “singleness of money”.
Cómo ayuda MiCA a la hora de asesorar
La regulación europea introduce tres elementos que facilitan el trabajo del asesor financiero en Europa en materia de stablecoins:
1) Un marco homogéneo en toda la UE: autorización, transparencia y supervisión
MiCA establece un marco común de normas para los emisores de EMT y ART. Además, lo refuerza con estándares técnicos y guías elaboradas por la EBA, y con un modelo de supervisión y coordinación a cargo de ESMA. En conjunto, esto aporta coherencia al mercado.
2) Derechos y obligaciones “más bancarias”
En las stablecoins EMT, la exigencia de reembolso a la par y la aproximación al régimen de dinero electrónico hace que el asesor pueda evaluar un EMT con un marco mental conocido: solvencia/segregación de reservas, liquidez, gobernanza, auditoría y mecanismos de redención.
3) Presión regulatoria sobre productos no conformes
ESMA y la Comisión han publicado orientaciones que fijan plazos concretos para restringir la prestación de servicios vinculados a ART y EMT que no cumplan MiCA. Esto es especialmente relevante para el asesor cuando el cliente ya está operando con stablecoins fuera del perímetro regulatorio de la UE.
La conversación con el cliente sobre las stablecoins: reconducir al “para qué”
Cuando un cliente menciona stablecoins, es fácil que la conversación derive hacia lo abstracto o incluso hacia lo político: si el dinero fiat “está condenado”, si la banca “bloquea”, si “esto es el futuro”. Ese terreno es resbaladizo para un asesor, no aporta claridad operativa y, además, suele esconder lo importante. La clave no es discutir qué son las stablecoins, sino entender para qué las quiere el cliente y qué riesgos acepta.
Un buen enfoque puede ser reconducir la conversación con una frase sencilla: “Antes de hablar de stablecoins en general, cuénteme qué problema concreto quiere resolver: pagos, tesorería, inversión… y en qué volumen.” A partir de ahí, la conversación se vuelve más útil ya que vamos a poder hablar de procesos, de controles, límites y consecuencias.

