Desde Valladolid, donde reside, este formador voluntario lleva desde 2018 compartiendo conocimientos y experiencias dentro del Programa EFPA de Educación Financiera. Nacido en 1964, combina su vocación por la enseñanza con una firme convicción: la educación financiera puede ayudar a las personas a tomar mejores decisiones en su vida cotidiana. Mario es nuestro formador destacado del mes de junio en el calendario de la revista Asesores Financieros EFPA.
Cuando se le pregunta qué es lo que más le gusta de su faceta como formador, explica que su principal objetivo es que los asistentes obtengan un beneficio real de los talleres. “Lo que yo espero conseguir es que algo –o mucho– de lo impartido en los talleres les sume a los asistentes y puedan llevarlo a la práctica en su día a día con sus finanzas”, afirma. En esa idea se resume buena parte de su filosofía como educador.
Su incorporación al programa estuvo motivada por varios factores. Según señala, su vocación por la docencia fue determinante, junto con la convicción de que “se aprende enseñando” y la satisfacción personal que supone aportar valor a los demás. Considera que la formación es un proceso de aprendizaje compartido del que se benefician tanto quienes reciben los conocimientos como quienes los imparten.
Un formador lleno de entusiasmo
La palabra que mejor le define como formador es “entusiasmo”, una cualidad que intenta transmitir en cada sesión. Entre los temas que más disfruta impartiendo destaca la psicología económica, mientras que, como concepto, el hábito del ahorro ocupa un lugar especial en sus talleres por su capacidad para generar cambios positivos y duraderos en la gestión financiera personal.
A lo largo de estos años ha vivido momentos que recuerda con especial cariño. Como anécdota menciona el clásico episodio del “micrófono abierto”, una situación que suele generar momentos inesperados en las actividades formativas. Entre sus experiencias más significativas destaca también su participación este año en la maratón y en el Día del Ahorro, dos iniciativas que recuerda de manera especial.
Respecto al papel del voluntariado, tiene una visión muy clara de su aportación a la sociedad. “Dar sin esperar. Es lo que hace especial cualquier tipo de voluntariado”, señala. Para él, esa capacidad de contribuir de manera desinteresada es precisamente lo que otorga valor y sentido a este tipo de iniciativas.
Como consejo financiero básico, hay una recomendación que repite con frecuencia a sus alumnos: “El mayor riesgo en una inversión es no saber lo que estás haciendo”. Una reflexión que resume la importancia de la educación financiera y del conocimiento como herramientas fundamentales para tomar decisiones más informadas y conscientes.

