Estrenar el puesto de mayor ejecutivo de una compañía con unos magníficos resultados no es habitual. El consejero delegado de Bolsas y Mercados Españoles (BME), Juan Flames tuvo la fortuna de encontrarse con un afortunado escenario y está dispuesto a aprovecharlo. Su gran objetivo: convencer a los ahorradores españoles de que inviertan en la bolsa española pensando en sus necesidades a largo plazo. Compartimos la entrevista publicada en el número 25 de Asesores Financieros EFPA.
En su primer año como consejero delegado de BME, el IBEX 35® logró el segundo ejercicio de más rentabilidad de su historia. Además, tan buen comportamiento se produjo después de que en el ejercicio anterior el índice hubiera conseguido un resultado también extraordinario. ¿Qué se siente cuando el mercado le da a uno tal bienvenida?
Mis hijos dicen que tan buenos resultados han sido obra mía, pero la verdad es que la bolsa española fue la segunda bolsa del mundo que más creció el año pasado porque nos estábamos poniendo al día, ya que muchas otras bolsas del mundo habían llegado a máximos históricos mucho antes.
Si miramos la composición del IBEX 35®, un tercio lo constituyen los tres primeros bancos y, si observamos el nivel de cotización, estaban a un múltiplo sobre libros muy bajo, de 0,4 veces. No tenían cotizaciones normales en comparación con la banca europea. Incluso están todavía por debajo de los múltiplos en los que cotiza la banca americana.
Por lo tanto, un porcentaje importante de esos espectaculares resultados se debe a la revalorización de instituciones financieras. Pero hay también compañías energéticas, de infraestructuras y de otros sectores que resultan atractivas para un inversor nacional e internacional.
¿Está recuperando la bolsa española aquel atractivo de tiempos pasados?
Sí. España está de moda internacionalmente. Yo creo que la bolsa española es un reflejo de dónde está la macroeconomía. España ha crecido por encima de la media europea en los últimos años. Además, se está produciendo un trasvase geopolítico que ha producido que no más de la mitad de la bolsa española esté en manos de inversores internacionales. Hay capital que está llegando de Estados Unidos a Europa y, naturalmente, también a España. De otro lado, la inversión asiática se ha mantenido y ello ha favorecido igualmente nuestro mercado.
Si miramos la rentabilidad por dividendo histórica media en la bolsa española, está por encima del 4%. Es una bolsa muy atractiva con creciente participación porcentual en los últimos años de la inversión internacional.
¿Eso significa que los inversores internacionales creen más en nuestra economía que los españoles?
Cada día entran más minoristas españoles al mercado, que en este momento representa el 12%, pero yo querría que invirtieran todavía más.
¿Se está recuperando la inversión directa en bolsa o sigue siendo más la inversión a través de fondos de inversión el vehículo principal de entrada?
Cada día hay más inversión directa en bolsa. Pero está muy lejos de lo que llegó a ser y del 40% de las familias que tienen su dinero en bolsa en Estados Unidos. El sistema de fiscalidad más eficiente a través de la inversión en fondos explica también esta situación en España.
En BME, estamos potenciando las acciones para atraer a los minoristas, incluso con una tarifa especial. Es uno de nuestros grandes objetivos.
¿Es una vana ilusión ese propósito de la Comisión Europea de convertir a los ahorradores en inversores para facilitar financiación a las empresas europeas?
En las privatizaciones que se hicieron en España en los años 90, el 38% de esas privatizaciones lo financiaron los minoristas. Los que invirtieron ganaron dinero y las empresas lograron financiación para la expansión internacional. Hoy tenemos empresas españolas como grandes líderes mundiales gracias a ese proceso de privatizaciones. Por lo tanto, no es una quimera porque ya ha ocurrido y creo que hay viento regulatorio de cola en Europa.
En Europa, tenemos 11 billones de euros en depósitos dentro del sistema financiero, y ese ahorro no está siendo del todo canalizado para financiar la inversión productiva y el crecimiento de las empresas. Pero el ahorro existe, lo que hay que hacer es ponerlo a trabajar para financiar las grandes necesidades que teníamos de financiación de transición energética, de digitalización de la economía y también de defensa.
¿Pero en el exitoso proceso de privatizaciones no hicieron falta los incentivos fiscales?
Ahora, la gran parte del ahorro está en el sector inmobiliario y hay que generar ciertos incentivos para movilizarlo y sacarlo de ahí. También una gran parte del ahorro financiero está en depósitos a una remuneración muy baja.
Se trata de que haya un catalizador para tratar de movilizar parte de ese ahorro al mercado de capitales.
¿Qué iniciativas está llevando a cabo BME para aprovechar su buen momento?
Tenemos que poner a la bolsa en el epicentro de la economía de España. Desde BME estamos empujando desde el punto de vista regulatorio en busca de una mayor flexibilidad. La OCDE publicó un informe a finales de 2024 sobre medidas para el fortalecimiento de los mercados de capitales en España, que se parecía mucho a un Libro Blanco que sacó BME el año anterior. En ese informe había 32 medidas, 16 de las cuales estaban destinadas a flexibilizar la oferta de capital y otras 16 medidas destinadas a fomentar la demanda de capital. Una de las medidas estrella de ese informe era desarrollar la cuenta de ahorro e inversión para atraer al inversor minorista en línea con lo que se está haciendo ahora en Europa.
Por otro lado, estamos llevando a cabo acciones para recuperar actividades perdidas. Seguimos a las empresas que llevaron sus emisiones de deuda al extranjero, principalmente a Irlanda o Luxemburgo, para que vuelvan al mercado español.
¿Qué recomendación le daría a un asesor financiero para que animara a sus clientes a ampliar su apuesta por la renta variable?
No hacemos recomendaciones. No las daba tampoco como banquero de inversión. Pero, cualquiera que mire el efecto multiplicador del interés compuesto se dará cuenta de que, si hubiese invertido un poco de dinero hace 20 años en la bolsa, habría logrado una importante rentabilidad. Afortunadamente, los jóvenes están siendo más activos en el mercado, gracias, entre otras cosas, a las plataformas digitales, y están destinando una parte de su ahorro mensual a generar ahorro a largo plazo.
Usted ha trabajado en el departamento de admisión de deuda. ¿No le preocupa que el incremento de la deuda soberana o la ingente deuda que acumulan las grandes empresas tecnológicas lastren por mucho tiempo los mercados financieros?
El mercado tendrá siempre la última palabra. Yo veo sostenible la deuda soberana, especialmente si recordamos dónde estábamos en el momento de iniciar la crisis de 2008. En algunos países de la Unión Europea teníamos unas ratios de apalancamiento de deuda de PIB muy superiores a los que tenemos ahora. Con respecto a las emisiones de deuda para financiar las necesidades de capital de la inteligencia artificial, desde luego como empresa tiene sentido si te puedes apalancar para poder financiar las necesidades ingentes de capital que supone la inteligencia artificial. Es lógico que las empresas lo hagan. En última instancia, es el mercado el que debe estar dispuesto a dar respuesta a esa demanda.
El Banco Central Europeo advirtió muy seriamente de los riesgos que tenían las familias europeas por el alto volumen de acciones de compañías tecnológicas estadounidenses. ¿Está de acuerdo con esa advertencia o le parece exagerada pensando que podría enfriar la euforia que existe en los mercados?
Creo que la IA generará beneficios de productividad para la economía en general y esas ganancias de productividad se traducen en mejores retornos. Pero ignoro si todas las empresas que se dedican a eso van a ser beneficiarias. La distribución de esas ganancias de productividad no necesariamente va a estar asignada de forma homogénea entre todas las empresas de ese sector. Habrá ganadores y perdedores.
¿Es importante tener una sola bolsa en Europa?
Como en cualquier otro sector, hay que dejar que las fuerzas de mercado sean las que dicten si hay consolidación o no la hay. Creo que antes de plantearse si es necesaria una sola bolsa, necesitamos alcanzar una armonización operativa a nivel europeo. Ahora tenemos 27 estados miembros, cada uno con su propia legislación. Para que haya realmente un mercado de capitales, tenemos que hablar de armonización operativa, incluyendo también la armonización fiscal.
La actividad en BME este año en general está registrando un importante crecimiento. Sin embargo, las salidas a bolsa se han reducido respecto a ejercicios pasados. ¿Qué es lo que está pasando?
La bolsa española es una de las bolsas más dinámicas y de más éxito de Europa en capital levantado de Europa y así lo fue ya en 2024, cuando tuvimos 26 salidas a bolsa: 23 en los mercados de crecimiento y 3 en el mercado principal. En 2025, tuvimos 14 salidas a bolsa en los mercados de crecimiento y 3 en el mercado principal y en lo que llevamos de 2026 se han producido 13 salidas a bolsa en los mercados de crecimiento y cuatro en los mercados principales. De ello me siento muy orgulloso, junto con todo el equipo de BME, como parte de SIX.
Si nos comparamos con los mercados de otros países, deberíamos sacar pecho.
La crisis financiera de 2008 llevó consigo una bajada de tipos de interés muy significativa. Ello supuso el abaratamiento del coste del dinero y facilitó la actividad del private equity.
Pero yo veo una tendencia de corrección hasta el punto de que los private equities son los principales clientes de las salidas a bolsa en los últimos años. Necesitan generar y liberar capital que les permita invertir en otras nuevas transacciones. Veo una reversión de la tendencia de menos privado y más público y creo que esa tendencia solo va a continuar y crecer en los próximos años, lo cual ya comenzamos a ver en 2024.
¿Qué esfuerzos está haciendo BME por atraer compañías tecnológicas? ¿Hay algún plan en marcha?
BME Growth tiene un componente muy importante de empresas tecnológicas. De otro lado, formamos parte del grupo SIX, que es el dueño de la bolsa suiza y ha comprado Aquis, una compañía especializada en tecnología de infraestructuras de mercado, que es el líder en el sector. De hecho, estamos implementando la misma tecnología en las tres plataformas: la del Reino Unido, la de Suiza y la española. Va a ser la única infraestructura de mercado capaz de operar en mercados primarios y en secundarios en toda el área económica europea.
¿El hecho de que en la bolsa española el reparto de dividendo sea más importante que en otros mercados de capitales como forma de retribución del accionista ayuda o dificulta para atraer a los minoristas?
Es un reflejo también de la tipología de empresas que tenemos. Contamos con compañías financieras y energéticas con una importante madurez en el negocio desde el punto de vista de cash flow y es lógico que repartan dividendos.
Pero tenemos también empresas de crecimiento. La mayoría de ellas dentro de lo que es BME Growth. La bolsa española es atractiva en términos de rentabilidad por dividendo, pero se pueden conseguir buenos retornos con compañías de crecimiento.
¿De verdad está convencido de que el excelente periodo que está viviendo ahora mismo el IBEX 35® no es flor de un trienio? ¿Este buen momento tendrá continuidad?
No hacemos predicciones. Solo creo que necesitamos traer a más actores minoristas a la bolsa y más ahorro a largo plazo a través del sistema complementario de pensiones.
En mi opinión, ahora mismo se está redefiniendo el futuro de los mercados de capitales en Europa para los próximos 50 años. A veces, catalizadores externos hacen que las cosas ocurran. El COVID fue una desgracia desde el punto de vista sanitario, pero logró que, por vez primera, Europa se financiara de forma solidaria. No había ocurrido hasta entonces.
Con que solo se haga un 20% o un 30% de las cosas que se pretenden, ello supondría una gran transformación para Europa y para los mercados de capitales.
¿Se imagina una bolsa española que no dependa tanto de un solo sector y donde la participación de los inversores españoles minoritarios sea mayoritaria?
Es importante tener ese sueño y para eso estoy trabajando, quiero que eso sea una realidad. Desde luego, hay que lograr una mayor participación de inversores en bolsa, sobre todo minoristas, y que haya más empresas cotizando.
Hay que tener en cuenta que las Siete Magníficas estadounidenses tienen una antigüedad media inferior a 15 años. Se pueden crear empresas tecnológicas que acaben siendo auténticos gigantes mundiales y tanto en España como en Europa hay talento de sobra.

