Todos los días 24 de enero se celebra el Día Internacional de la Educación 2026, pero no todos los 24 de enero se pone el foco en el mismo lugar. Este año la UNESCO pone en valor el papel y el poder de la juventud en la co-creación de la educación. Algo que interpela, y mucho, a la educación financiera. Porque no podemos dejar (solo) en manos de los años, el conocimiento acerca de algo tan vital como las finanzas personales.
Más de la mitad de la población mundial es menor de 30 años. A pesar de su breve experiencia, los jóvenes no solo son destinatarios de la educación, sino que deben ser actores esenciales en su diseño, implementación y evolución. Y cuando hablamos de educación financiera, esa máxima debe mantenerse.
Preparar a niños, niñas y adolescentes para comprender y gestionar el dinero, tomar decisiones responsables y participar activamente en la economía es hoy una necesidad. Y ese aprendizaje debe hacerse ‘de la mano’. Ya lo decía el pedagogo y educador Paulo Freire, “nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo”.
La brecha educativa también es financiera
A pesar de los avances globales en acceso a la educación, la alfabetización financiera sigue siendo una asignatura pendiente, especialmente entre los más jóvenes. Muchos adolescentes llegan a la edad adulta sin conocimientos básicos sobre ahorro, presupuesto, endeudamiento, inversión o derechos del consumidor. Y esos conocimientos son también un ascensor social.
Dejar fuera a los jóvenes en la comprensión de todo lo que rodea las finanzas personales hasta la edad adulta acentúa las desigualdades sociales y deja a la juventud especialmente expuesta a la precariedad económica, el sobreendeudamiento y la exclusión financiera. Integrar la educación financiera en los sistemas educativos, con la participación activa de la juventud, es una vía concreta para revertir esta situación.
Empoderar a los jóvenes para comprender y transformar la realidad financiera es una de las decisiones educativas más estratégicas que podemos tomar hoy.
En este escenario, cabe destacar la existencia de UNIverso Financiero, una iniciativa de EFPA España enmarcada dentro del Programa EFPA de Educación Financiera, que busca acercar la educación financiera a los estudiantes universitarios de cualquier curso y especialidad. En este programa, opcional y gratuito, los talleres son dirigidos por voluntarios profesionales, certificados por EFPA España, quienes, en el aula universitaria, abordan temas clave como la gestión de finanzas personales, inversión, financiación y emprendimiento, entre otros.
Co-crear la educación financiera con los jóvenes
Pero el lema del Día Internacional de la Educación 2026 propone un cambio de paradigma: pasar de modelos educativos diseñados para los jóvenes a modelos diseñados con ellos. En el ámbito de la educación financiera, esto significa también la capacidad para escuchar. Escuchar cómo experimentan la economía en su vida diaria: desde el uso de plataformas digitales y pagos móviles hasta la percepción del trabajo, el consumo o la independencia económica. Y no hay mejor lugar para ese encuentro de visiones que el aula, donde trabajan los formadores voluntarios EFPA.
Herramienta de empoderamiento
La educación financiera, en definitiva, no solo enseña a manejar el dinero; construye bienestar social. Un joven con conocimientos financieros básicos está mejor preparado para participar en la vida económica, exigir transparencia, planificar su futuro y tomar decisiones informadas.
Tal y como destacan en EFPA España, invertir en educación financiera desde edades tempranas, con metodologías participativas y centradas en el estudiante, como el programa UNIverso Financiero, es apostar por generaciones más autónomas, críticas y resilientes.

