Nunca antes había sido tan fácil encontrar contenidos sobre ahorro, inversión o planificación financiera en, literalmente, un clic. Pero en ese mismo ecosistema pueden convivir divulgación de calidad y promesas de rentabilidad exprés. De ahí que saber distinguir una fuente rigurosa de un simple reclamo viral se haya convertido en una habilidad en sí misma. Hablamos de ellas: las redes sociales. Y a propósito de ellas y de cómo distinguir ‘el grano de la paja’, hablamos con un asociado certificado de EFPA que las conoce bien: Javier del Valle.
En ellas, los llamados finfluencers han pasado de ser una figura emergente a convertirse en uno de los principales canales de acceso a la educación financiera para miles de personas, especialmente entre los más jóvenes. Sin embargo, cuando la influencia entra en juego, también lo hace la responsabilidad.
Con motivo de su participación en “Finfluencers: Más allá del like”, organizada por la CNMV, conversamos con Javier del Valle, creador de contenido financiero y asociado certificado por EFPA España desde 2024. Durante su intervención, abordará una cuestión cada vez más relevante: si realmente se puede aprender a invertir a través de una red social. Aquí un pequeño avance.
Como asesor financiero certificado por EFPA España e influencer, ¿qué responsabilidad sientes cuando una publicación tuya puede influir en decisiones reales de inversión, Javier?
Depende, yo lo veo de dos formas. Cuando hacemos contenido educativo, cuando explicamos por qué es importante invertir a largo plazo, cómo ahorrar o cómo ordenar tus finanzas, no siento tanta presión. Son cosas que está demostrado que funcionan, y si conseguimos convencer a más gente de la importancia de ahorrar e invertir a largo plazo, mejor para todos.
Pero la cosa cambia cuando hablamos de activos concretos, de momentos específicos del ciclo o de un producto en particular. Ahí sí hay que tener mucho cuidado, porque nunca sabes quién está al otro lado de la pantalla. No conoces a esa persona, no sabes qué necesita, cuánto riesgo puede tolerar ni cómo está su situación financiera en ese momento.
¿Cómo trasladas esa responsabilidad a tu forma de comunicar en redes sociales, Javier?
Por eso, cuando creo contenido, intento ser muy precavido. E invito a que el resto también lo sea por una cuestión de responsabilidad. Si hablo de un activo, hablo también de sus riesgos, de lo que se puede llegar a perder, de las caídas que puede tener y de su volatilidad. La idea es que la persona tenga toda la información sobre la mesa, pueda investigar por su cuenta y tome sus propias decisiones o consultar con un profesional. Es decir, los creadores de contenido debemos ser una fuente de información, pero nunca de recomendación.
Y luego hay otra cosa que los creadores tenemos que tener muy presente. El algoritmo de las redes sociales está diseñado para empujarte por el camino equivocado. Premia mucho más un vídeo de alguien diciendo “compra este activo” que un vídeo explicando los riesgos y las características de ese mismo activo. Eso hace que muchos creadores vayan al clic fácil, porque es lo que funciona.
Pero el que quiera durar y hacer lo mejor para su audiencia no puede dejarse llevar por las visitas rápidas. Tiene que hacer contenido de calidad sin tirar de clickbait. Y creo que, a largo plazo, eso es justo lo que diferencia a un buen creador de uno malo. Me parece importante que podamos dar nuestra opinión, pero sin que sea una recomendación y siendo honestos tanto con lo bueno como con lo malo que puede pasar. A largo plazo la audiencia agradece la honestidad.
Si tuvieras que dar un único consejo a alguien que sigue a finfluencers para tomar mejores decisiones financieras, ¿cuál sería?
Que no se fíe de todo lo que ve en redes. En internet la gente enseña lo bueno y esconde lo malo. Yo siempre pongo el mismo ejemplo: un equipo de fútbol no presume de las ligas que ha perdido, presume de las que ha ganado. En internet esto ocurre, pero de forma exponencial.
Y eso nos sesga mucho, porque cada año hay alguien que lo hace mejor, un estilo de inversión que lo hace mejor o un activo que lo hace mejor, y la gente tiende a perseguir el objeto brillante. El problema es que ir siempre detrás de lo que mejor lo ha hecho suele acabar en llegar tarde, y eso a largo plazo hace daño.
Entonces, ¿cómo debería utilizarse el contenido financiero que se publica en redes sociales, Javier?
Mi consejo es que no se dejen llevar por las modas, que contrasten la información en varios sitios y que, si tienen dudas, acudan a un profesional. Que entiendan que en redes muchas veces se busca el clic y se exageran las cosas, y que aprendan a filtrar eso y a alejarse de las promesas vacías y los pelotazos rápidos.
Pero al mismo tiempo, seguir a varios creadores puede ser muy útil para formarse en finanzas. Lo importante es no quedarse con una sola fuente y utilizar los contenidos como una herramienta de información y aprendizaje.
¿Qué señales deberían alertar a cualquier usuario de que está ante un posible fraude o una promesa de rentabilidad poco realista?
Hay que huir siempre de las promesas de dinero fácil, rápido y sin riesgo. Esto lo sabe casi todo el mundo, pero sigue pasando. En redes se vende constantemente la estrategia mágica, el pelotazo rápido, la inversión ganadora. Cuidado con esos mensajes. No existe rentabilidad alta sin riesgo alto. Y aquí la formación ayuda mucho, porque te permite distinguir si lo que te están contando es real o es un fraude.
Más allá de las promesas de rentabilidad, ¿qué otras señales de alarma deberían tenerse en cuenta, Javier?
También hay que tener muchísimo cuidado con las suplantaciones de perfiles, que hoy están a la orden del día. Clonan perfiles de creadores, se hacen pasar por ellos y ponen anuncios con sus caras. Y las plataformas muchas veces tardan mucho en retirar ese contenido, porque todavía no están preparadas para combatirlo de forma eficaz. Yo siempre recomiendo ir al perfil oficial de la persona, el verificado, y preguntar directamente antes de hacer nada.
Y, por supuesto, huir de cualquier cosa en la que te pidan depositar dinero. Nunca metas dinero en un sitio que no sea una entidad regulada y verificada. Revisa siempre en el regulador y, si hay dudas, consulta antes de dar ningún paso.

