Nacida en 1981 y residente en Bilbao, Iratxe Panadero pertenece a una generación que ha visto cómo la educación financiera se convertía en una necesidad creciente, pero no siempre cubierta. Quizá por eso, cuando en 2021 decidió unirse como formadora voluntaria al Programa EFPA de Educación Financiera, lo hizo con la convicción de que podía aportar algo valioso. Desde entonces ha encontrado en esta labor un espacio donde su conocimiento y su vocación de servicio encajan de forma natural. Panadero es nuestra formadora destacada del mes de abril en el calendario de la revista Asesores Financieros EFPA.
Lo que más disfruta de esta faceta es la sensación de contribuir de manera directa a mejorar la comprensión financiera de quienes asisten a los talleres. “Me gusta poder aportar mi granito de arena en un voluntariado en el que tengo formación y siento que puedo aportar valor”, afirma Panadero, delegada territorial del Comité de Servicios al asociado en el País Vasco.
Para ella, el aprendizaje no es un proceso unidireccional: los asistentes llegan con interés, con preguntas, con ganas de entender mejor un ámbito que influye en su vida diaria. “Los asistentes además ya tienen la inquietud de saber más sobre este tema y lo agradecen mucho, es gratificante”, añade.
De la teoría a la práctica
Como hemos preguntado a sus compañeros voluntarios, si tuviera que definirse como formadora, elegiría una palabra: “Práctica”. Y lo explica con naturalidad: “Intento que los asistentes tengan ejemplos y una visión útil de cada taller”. Su enfoque se aleja de la teoría abstracta y se acerca a la aplicación real, a los casos concretos, a las decisiones que cualquier persona debe tomar en su día a día. Por eso disfruta especialmente impartiendo los talleres “más específicos de planificación”. En ellos encuentra el equilibrio perfecto entre conceptos técnicos y utilidad inmediata.
Su motivación para unirse al programa no es causal. Panadero lleva tiempo observando la falta de conocimientos financieros y fiscales en la población general. “Hay una falta de conocimientos importante en temas financieros y fiscales y puede tener un impacto negativo en las decisiones que tomamos”, señala. Por eso, su objetivo es claro: “Espero que mi voluntariado dé herramientas a los asistentes para poder tomar mejores decisiones y más conscientes”. Y añade un matiz que considera esencial: esta labor también es una oportunidad para “poner en valor el Asesoramiento”.
A lo largo de estos años ha acumulado momentos especiales, aunque no destaca uno concreto. Lo que más recuerda es la respuesta de quienes participan en los talleres. “Sobre todo, la respuesta de los asistentes. Cómo nos agradecen los momentos de formación”, comenta. Para ella, ese reconocimiento espontáneo confirma que estos espacios son necesarios y que el voluntariado, en especial el impulsado desde EFPA España, tiene un impacto real en la vida de las personas.
Un voluntariado que ‘devuelve’ con creces
Su consejo financiero básico es tan sencillo como poderoso: “Insisto en la importancia de establecer primero nuestros objetivos y que nuestra planificación gire en torno a ellos en lugar de ir contratando de una manera más desordenada”. Para ella, la planificación financiera no es una lista de productos, sino un camino que debe construirse con coherencia.
Cuando reflexiona sobre el valor del voluntariado, lo hace desde una perspectiva amplia y humana. “Creo que el voluntariado es una manera muy gratificante de compartir tus conocimientos y tiempo para enriquecer la experiencia de otros”, afirma. Y añade que, en realidad, el retorno emocional es enorme: “En este sentido, creo que nos devuelve mucho”. Lo que más le impacta es comprobar, una y otra vez, “la falta que hace que existan estos talleres”.
En definitiva, su labor como formadora voluntaria es una mezcla de vocación, compromiso y responsabilidad. Enseña porque sabe, pero también porque cree que la educación financiera es una herramienta de libertad. Y porque está convencida de que acompañar a otros en ese camino es una forma de construir una sociedad más consciente, más preparada y más capaz de tomar decisiones que respondan a sus objetivos reales.

