Frente al auge de los finfluencers hay que reivindicar la labor esencial del asesor financiero que ofrece la confianza necesaria para convertir el ahorro en inversión productiva. Sin embargo, un informe del Parlamento Europeo apela a los finfluencers para mejorar la alfabetización financiera y empoderar al inversor minorista. Lo analizamos en el número 24 de Asesores Financieros EFPA.
En momentos de cambios acelerados en el mercado financiero, conviene tomar distancia y repensar las bases del sistema para conocer la relevancia del asesor y los riesgos de su sustitución por nuevos intermediarios de la información. Fruto de la digitalización y la innovación tecnológica, las redes sociales surgen como principal medio de comunicación, incluyendo piezas educativas y consejos financieros. A su vez, la educación financiera sigue siendo un elemento necesario para la labor del asesor, mediante una alfabetización financiera que comprende el saber hacer con los conceptos adquiridos.
Estas novedades no desplazan al asesor como intermediario de la información financiera. El asesoramiento de calidad es fundamental para fomentar una cultura de inversión y abordar los riesgos que plantean influencers financieros, que ofrecen asesoramiento sin estar cualificados. Sin embargo, el informe del Parlamento Europeo de 30 de abril de 2026, sobre alfabetización financiera y auge de los finfluencers, manifiesta su desconfianza hacia los asesores financieros y sitúa a los finfluencers como nuevos intermediarios de la información financiera. El informe constata la desconfianza hacia el asesoramiento financiero ofrecido por los bancos y, por ello, urge a alfabetizar al ahorrador para que pueda tomar decisiones “con conocimiento de causa”.
Finfluencers, responsabilidad social
Las cifras del Eurobarómetro de 2023 señalan que solo el 38% de los ciudadanos cree que el asesoramiento bancario redunda en su interés, mientras que solo el 18% le reconoce un alto nivel de educación financiera. La solución que propone el Parlamento es el empoderamiento de los ciudadanos a través de la alfabetización financiera con la colaboración de los finfluencers. Según el informe: “el objetivo de cualquier iniciativa de alfabetización financiera debe ser promover una transmisión de conocimientos responsable y accesible, y no restringir la creatividad o el alcance de los finfluencers”.
Tras señalar la existencia de mala praxis en la actuación de los finfluencers, reivindica su responsabilidad social como embajadores de la alfabetización financiera y pide que se facilite su formación y un marco claro para su supervisión, convocando una cumbre paneuropea para explorar su autorregulación. Llama a ESMA para que publique “orientaciones prácticas sobre cuándo las publicaciones en redes sociales pueden considerarse recomendaciones de inversión”. Sobre los asesores financieros solo menciona medidas “destinadas a mejorar las capacidades técnicas de los asesores financieros”.
Finfluencers, apuesta arriesgada
El informe no contempla los límites de la educación financiera ni los riesgos de colaborar con los finfluencers. La opción de favorecer a los finfluencers como mejor forma de conectar con los consumidores financieros es una apuesta arriesgada. Los verdaderos intermediarios de la información son los asesores financieros cualificados y registrados. La captación de atención y la influencia en las redes sociales constituyen actividades diferenciadas del asesoramiento. Los influencers mueven la opinión de sus seguidores, persuaden a los inversores, son mensajeros de las plataformas financieras y utilizan su notoriedad para crear confianza y promocionar la colocación de productos financieros. El asesor no persuade, no incita a hacer algo. Da su opinión adaptada al perfil del cliente y analiza las complejidades financieras en interés del cliente, facilitando un acceso seguro al mercado.
La CNMV en su reciente guía sobre finfluencers se muestra más prudente. La información que circula en las redes sociales no siempre es fiable porque resulta difícil distinguir entre publicidad y opinión. Según este organismo, los finfluencers “pueden actuar con la intención de estafar, ofreciendo y prestando asesoramiento personalizado en materia de inversión sin estar autorizados”. Aconseja desarrollar un pensamiento crítico y contrastar la información con fuentes oficiales. Hay que evitar el comportamiento rebaño y pensar antes de actuar.
Carta a la Comisaria Alburquerque
La Federación Europea de Asesores e Intermediarios Financieros (FECIF) y EFPA (en ambas, EFPA España forma parte de los comités ejecutivos), se han dirigido a la Comisaria europea de servicios financieros, Maria Luís Albuquerque, para reivindicar el papel esencial que desempeña el asesoramiento financiero profesional en la Unión de Ahorros e Inversiones. La carta responde al discurso del 10 de abril en Helsinki, donde la comisaria contrapuso la educación al asesoramiento financiero. En su intervención, marcó como objetivo dotar a los ciudadanos «de los conocimientos y la confianza necesarios para tomar sus propias decisiones de inversión y llevarlas a cabo con facilidad, sin depender innecesariamente de terceros».
FECIF y EFPA comparten con la comisaria que la educación financiera sigue siendo una prioridad para la mejora de la cultura financiera en un ambiente de continua exposición a una información en línea a veces no solicitada y de calidad desigual. Pero esta complejidad en el acceso a la información financiera, fruto de la innovación en lugar de disminuir, acrecienta la necesidad de un asesoramiento cualificado, regulado y centrado en el cliente.
Más allá de los resultados: objetivos
La carta destaca que los asesores financieros profesionales contribuyen no solo a mejorar los resultados individuales, sino también a alcanzar objetivos políticos más amplios, como la movilización del ahorro a largo plazo, la protección de los inversores y la confianza en los mercados financieros. En un panorama en el que la desinformación y las posibles conductas indebidas pueden socavar la confianza, el asesoramiento regulado de alta calidad actúa como salvaguardia esencial para fomentar una cultura de inversión que contrarreste los riesgos que plantean los influencers financieros que ofrecen asesoramiento sin estar cualificados.
En su carta, las asociaciones advierten sobre el riesgo de percibir la educación financiera como un sustituto del asesoramiento profesional. Aunque se complementan, sus objetivos son diferentes. La educación financiera dota de conocimientos básicos; el asesoramiento profesional traduce esos conocimientos para aconsejar decisiones personalizadas, teniendo en cuenta las circunstancias individuales, la tolerancia al riesgo y los objetivos a largo plazo. En suma, concluye la carta, garantizar un asesoramiento de calidad resulta esencial para fomentar la participación en los mercados de capitales y apoyar la canalización del ahorro hacia inversiones productivas. El asesoramiento financiero no es un lujo. Es una necesidad europea.

