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Carlos San Basilio (CNMV): “Convertir al ahorrador en inversor no es una mera ilusión, es una necesidad”

En una de sus primeras entrevistas y tras año y medio como presidente de la CNMV, Carlos San Basilio analiza los resultados de los retos que él mismo se planteó a los pocos días de su nombramiento. Reflexiona también sobre aquellos otros que han surgido en un periodo intenso de acontecimientos en los mercados donde la geopolítica y la inteligencia artificial se han convertido en protagonistas. Es la entrevista de portada del número 24 de Asesores Financieros EFPA, que podéis leer íntegramente desde aquí.

¿Será posible en algún momento que los mercados de valores sean una fuente de financiación de las empresas como está pretendiendo la Comisión Europea?

Creo que ya lo son. La cuestión es que lo sean en mayor medida. Y no hay que irse al mercado americano para buscar un referente. En la Unión Europea tenemos países donde los mercados de valores son una fuente de financiación muy relevante para todo el tejido empresarial, como es el caso sueco. Para lograr ese objetivo, hacen falta muchos cambios; entre otros, una mayor liquidez gracias a instrumentos que canalicen, por ejemplo, el ahorro de los inversores minoristas. También se requiere una mayor integración de los flujos financieros en la Unión Europea. En España estamos viendo que nuevas empresas van entrando en el mercado de valores y que algunas de ellas quieren dar el paso al mercado continuo y llevar a cabo ampliaciones de capital significativas, aunque todavía hay mucho margen de mejora. Pero parece que tanto la Comisión como los gobiernos tienen bien identificados estos objetivos.

¿Cuáles son las principales medidas que deberíamos adoptar en los próximos meses para avanzar en la conversión del ahorrador a inversor? ¿O se trata de una mera ilusión difícil de conseguir?

No es una mera ilusión. Es posible y necesario si queremos realmente dar un salto en cuanto a la utilización de los mercados de valores como fuente de financiación para las empresas. Hay que conseguir que el inversor minorista canalice sus ahorros hacia los mercados de valores, no solo en beneficio del propio mercado y de las empresas, sino también en su propio beneficio, porque va a tener acceso a una mayor gama de productos que le permitirán adaptar su cartera a su perfil de riesgo y maximizar la rentabilidad a largo plazo. Pero, para conseguirlo, hacen falta medidas concretas y ambiciosas. En general, en los países de Europa continental, el porcentaje de la riqueza financiera de los inversores minoristas que se destina a los valores es muy inferior, por ejemplo, al del mercado sueco.

El mercado americano también es otra referencia muy clara. Para cambiar esa propensión a invertir en mercados de valores, hay que modificar las condiciones y seguir avanzando en la mejora de la cultura financiera. Pero ese es más un trabajo de medio plazo. A corto plazo, hay que crear productos que tengan las condiciones necesarias para generar ese atractivo entre los inversores, como la cuenta de ahorro individual, que es algo en lo que se está trabajando en la Comisión Europea y, a nivel nacional, también aquí en España desde hace ya unos meses. Creo que, si consiguiéramos poner algo en marcha durante este año 2026 o a principios de 2027, sería un éxito. Estas cuentas tienen, como parte fundamental de su diseño, la fiscalidad, y cualquier modificación de esta necesariamente va a llevar tiempo, aunque estamos en unos plazos razonables.

La fiscalidad es parte fundamental del diseño de las Cuentas de Ahorro y cualquier modificación fiscal lleva tiempo, aunque estamos en plazos razonables.

Carlos San Basilio, presidente de la CNMV

El año pasado, según la memoria de actividades de la CNMV, hubo 844 requerimientos a entidades prestatarias de servicios y 914 a gestoras y vehículos de inversión. ¿Qué deben hacer las entidades y los asesores financieros para mejorar estos datos?

Precisamente, las entidades y los asesores financieros son los canales más controlados para la protección del inversor y no es en ellos donde se suelen producir incidencias. En cualquier caso, deben seguir adaptándose y hacerlo de la forma más rápida posible para ser una alternativa eficaz para los inversores, sobre todo para el inversor minorista y el inversor más joven, que se ve frecuentemente tentado por nuevas formas de comercialización y nuevos productos. Es ahí, en esas nuevas áreas de comercialización, donde aparecen los chiringuitos financieros que nosotros identificamos de forma especialmente activa.

Todas las entidades financieras, los asesores financieros y también la CNMV tenemos que trasladar a los inversores la necesidad de ser prudentes y de contrastar la información. Los supervisores de todos los países europeos estamos intentando modificar nuestras vías de acceso al inversor para que este pueda identificar más fácilmente quién le puede engañar.

¿Mantiene la CNMV los controles sobre la comercialización de productos por parte de las entidades financieras?

Lo seguimos haciendo y lo seguiremos haciendo a futuro. En la CNMV hemos reforzado esos controles gracias a las posibilidades que ofrecen las tecnologías, también las de la supervisión a distancia. Incrementamos el control cuando hay reclamaciones o indicios de malas prácticas por entidades super visadas. Hacemos investigaciones muy a fondo con objetivos muy claros de protección del inversor minorista. Nos fijamos en que se aporte en todo momento la información adecuada en cuanto a los costes en los que está incurriendo el inversor minorista, que a veces no son trasladados de forma muy o suficientemente transparente por parte de las entidades.

También nos preocupa que no se traslade a los minoristas el riesgo que están asumiendo de forma clara, señalando las pérdidas en las que puede incurrir. Es mejor la exigencia de información transparente y clara en relación con el riesgo que está asumiendo el inversor que una sobreprotección por parte de las autoridades decidiendo en qué productos pueden o no pueden invertir.

Usted ha reconocido la necesidad de reducir la regulación simplificando determinados procesos para la inversión de los minoristas. ¿Cómo se mantiene ese objetivo de reducir la regulación al tiempo que se considera prioritario la protección de los inversores?

Es muy complicado encontrar un equilibrio adecuado entre protección del inversor y regulación, sin caer en la sobreprotección. El cambio de enfoque en el proceso legislativo en Europa busca precisamente ese equilibrio. Hay que pensar que, a raíz de la crisis de 2007-2008, comenzaron las reformas de los mercados de valores, en gran parte para proteger al inversor minorista, que había caído en las redes de las subprime y de productos con un alto riesgo del que no era conocedor. Así, nos hemos encontrado con que prácticamente hasta 2013-2014 no se terminó de legislar con este afán protector y, cuando se puso en marcha todo este nuevo marco legislativo, se vio que establecía barreras excesivas para el inversor minorista, que, en muchos casos, tiene que cumplimentar múltiples cuestionarios que se deben actualizar de forma periódica y complementar, si se quiere una inversión sostenible, con un cuestionario adicional.

Al final, son barreras para aquel inversor que no tiene un gran afán por destinar sus ahorros a los mercados de valores, lo que dificulta el proceso hasta el punto de que, cuando se simplifica, muchos optan por quedarse con sus depósitos y letras del Tesoro para ahorrarse cualquier procedimiento. Eso es una limitación en la maximización de la rentabilidad a largo plazo de su ahorro si le estamos dejando fuera de los mercados de valores con unos procedimientos excesivamente protectores. Pero la opción tampoco es dejar que el inversor destine sus recursos donde le diga su asesor sin mayores controles.

¿Cuál es entonces?

Hay que buscar un nivel de control intermedio y aceptable, y ese nivel es muy complicado de alcanzar. La impresión es que el nivel normativo en el que estamos ahora es excesivo, pero la cuestión es hasta dónde lo puedes rebajar sin caer de nuevo en los errores del pasado, como aquellos problemas de comercialización de vehículos y de instrumentos muy arriesgados que se colocaron a los inversores minoristas sin la suficiente información.

¿Le preocupa al presidente de la CNMV la aplicación de la inteligencia artificial en el mercado financiero? ¿Cómo abordar el problema de los finfluencers? ¿Son un riesgo que hay que controlar? Todas las respuestas y más preguntas dirigidas al máximo representante de la CNMV en el número 24, disponible aquí.

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